Cerca de 29 trabajadores permanecen aislados en las instalaciones de la Sociedad Minera Cartagena --empresa que explota la mina aurífera Untuca, ubicada en el distrito de Quiaca, provincia de Sandia, a unas 10 horas de viaje desde Puno-- varios días después de que una turba de al menos 500 personas tomara la mina para exigir la contratación de personal minero de la zona y la suspensión de las excavaciones en un túnel, por suponer riesgos ambientales.
Según otras versiones, los manifestantes exigen que se amplíe la zona al interior del proyecto destinada al trabajo de los mineros informales.
Todo comenzó el pasado viernes 30 de mayo, cuando los manifestantes, armados de palos y hondas, mantuvieron como rehenes a cinco vigilantes de la empresa y les incautaron sus armas de reglamento; 24 horas más tarde fueron liberados sin haber sufrido daños personales, según informó el general PNP Hugo Delgado, jefe de la Duodécima Dirección Territorial.
Ernesto Bendezú, representante de la minera, informó a través de una radio local que, además de las 29 personas que permanecían aisladas (entre vigilantes, empleados y obreros), durante la toma de la mina resultaron heridas otras 30, quienes fueron trasladadas a los centros de salud de Juliaca.
Mientras tanto, un contingente de 150 policías ha sido enviado a la zona para prevenir nuevos enfrentamientos. Si bien la orden ha sido la de acordonar el área, se informó que no habrá por el momento desalojos forzados. La propia empresa habría solicitado que no se lleven a cabo medidas de fuerza para evitar más enfrentamientos.
Según los representantes de la Sociedad Minera Cartagena, hasta el momento no se sabe con exactitud el estado de salud de los 29 trabajadores que permanecen dentro del campamento, pues los manifestantes habrían atacado la central de comunicaciones de la empresa.
El gerente general de la compañía, Cléber Schrader, viene coordinando con el director regional de Energía y Minas, Américo Arizaca, y con el presidente de la región, Hernán Fuentes, para instalar una mesa de diálogo, posiblemente en la ciudad de Puno.
Félix Zúñiga y Lucio Ticona, quienes encabezan el grupo de manifestantes, exigen que las reuniones se lleven a cabo en el lugar de los hechos, ubicado a 4.500 metros de altura.