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Despolitizando la gasolina

Rincón del autor. Mantener las gasolinas estables era insostenible a largo plazo. Calmar el síntoma con una medida populista, hubiera supuesto hacer vista gorda de un problema mayor

Por Beatriz Boza

Muchas veces para un adolescente, un buen padre es quien le facilita la vida y no lo molesta con responsabilidades, el maestro generoso en las calificaciones y 'pata' de sus alumnos es considerado buen profesor, y el jefe que tolera tardanzas, comprende los problemas personales y hace excepciones suele ser visto como un buen jefe. Para ese adolescente, alumno y empleado, no podía ser de otra manera, pues ellos viven el corto plazo. Pero la vida en sociedad demanda ver más allá y preocuparse también por construir el largo plazo. Por ello, el buen padre sabe poner límites, el buen profesor educa con la autoridad de su ejemplo, y el buen jefe sabe exigir sin renunciar a su empatía. El ejercicio de la autoridad del padre, del maestro y del jefe permite que cada quien en la sociedad asuma su responsabilidad para poder vivir en libertad.

Sucede lo mismo en la vida política. Para muchos, abaratar los costos subsidiando precios, regalar exoneraciones y tolerar la transgresión de la ley es ser buen gobernante, un gobernante que sabe hacer suyo el clamor popular y el aplauso inmediato que se ve reflejado en las encuestas. Sin embargo, nuestra historia demuestra con creces, que ese cortoplacismo no crea futuro sino que lo retrasa y que al final es toda la sociedad, especialmente los más pobres, quienes pagamos la factura del populismo. A diferencia de otros países en la región, parece que hoy los peruanos estamos aprendiendo la lección.

Un ejemplo de ello es la reciente adopción de medidas orientadas a sincerar el precio de los combustibles. En un contexto de incremento general de precios, y con un 67% de la población responsabilizando al gobierno por dicha subida, el modificar la estructura de los impuestos y subsidios que se aplica a los combustibles, refleja responsabilidad y preocupación verdadera por crear futuro para el país.

Mientras que en los dos últimos años, el precio del petróleo subía en el mundo llegando a US$130 por barril, en nuestro país se mantuvo a US$65 por barril ya que la diferencia estaba siendo subsidiada con nuestros impuestos a través del Fondo de Estabilización de Combustible. Estábamos destinando más de S/.250 millones a la semana (equivalente a más de cuatro veces el presupuesto semanal del Ministerio de Educación, casi cinco veces el presupuesto semanal del Ministerio de Salud y 50% del presupuesto anual del Ministerio de Agricultura) para mantener las gasolinas estables, situación que era insostenible a largo plazo.

Calmar el síntoma con una medida populista, hubiera supuesto hacer vista gorda de un problema mayor que ya nos planteaba una necesaria proyección y planificación de cara al futuro. El Gobierno ha mostrado coraje y responsabilidad. En ello hay que destacar el papel del Ministerio de Economía, el Viceministerio de Energía y el Gobierno en su conjunto.

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