Por Héctor López Martínez. Historiador
Se ha presentado hace pocos días, en el Instituto Riva Agüero, un libro que será emblemático: "El Perú desde la intimidad. Epistolario de Manuel Candamo (1873-1904)". Y digo emblemático, sin hipérbole, pues es un verdadero modelo de cómo se debe editar un epistolario: sin autocensuras de ninguna clase, con un aparato crítico notable que cuenta con aproximadamente 800 citas, un estupendo índice onomástico acompañado de una sólida bibliografía. Todo esto precedido por un excelente estudio donde se nos describe la figura señera de Manuel Candamo, su obra, los escenarios en que transcurrió la mayor parte de su vida. Los editores son José Agustín de la Puente Candamo y José de la Puente Brunke.
El 'corpus' fundamental de este libro está compuesto por las cartas del destierro escritas a su esposa desde Chile, a donde fue llevado prisionero junto con otros ciudadanos notables de nuestro país. Son misivas familiares, íntimas, de permanente alerta sobre los más diversos detalles hogareños. Estas cartas, obviamente, no se escribieron con la idea que algún día se diera la feliz coincidencia que un nieto y un bisnieto fueran brillantes historiadores y, con muy buen criterio y encomiable laboriosidad, las editaran. Las cartas constituyen material valiosísimo para trabajos históricos de la más variada índole.
Don Manuel Candamo, uno de los líderes más importantes del Partido Civil fundado por Manuel Pardo, no es una figura muy conocida por la mayoría de nuestros compatriotas. Cuando ocupó la Presidencia de la República (1903 - 1904) ya estaba gravemente enfermo y gobernó apenas siete meses. Antes de ser jefe de Estado, Manuel Candamo se había forjado una excelente reputación y una sólida fortuna. También había ejercido, por algunos años, el periodismo, a pedido de su cordial amigo José Antonio Miró Quesada, dirigiendo la sección Crónica de El Comercio.
Después de firmada la paz con Chile, en 1883, el Partido Civil, como el Demócrata, estaban devastados. Los civilistas se unieron al Partido Constitucional fundado por el general Cáceres. Candamo que era amigo del Héroe de La Breña percibió que este planeaba, a la sombra de sus lauros guerreros y del compacto respaldo castrense, permanecer indefinidamente en el poder. Por eso buscó y logró la unión de dos partidos tradicionalmente antagónicos: el Civil y el Demócrata, cuyo fundador y jefe fue Nicolás de Piérola .
El Senado fue el hábitat donde Candamo lució con singular esplendor sus virtudes políticas. Integró la Cámara Alta entre 1886 y 1893, 1896 y 1898 y entre 1899 y 1902. La presidió en cinco legislaturas. Su famoso discurso sobre "La pavorosa noche de Santa Catalina" está, sin duda, entre los más notables que se ha escuchado en el Senado de la República.
Nunca brilló tanto el prestigio de Manuel Candamo como en 1895 cuando fue elegido por caceristas y pierolistas presidente de la Junta de Gobierno que preparó las elecciones de setiembre de ese año, donde resultaría vencedor indiscutible don Nicolás de Piérola. En la probidad de Candamo, en su respeto por la ley, en su calidad humana, confiaban todas las personas que profesaban esos valores. Ese fue Candamo, hombre íntegro, ciudadano ejemplar. Un referente obligado para quienes ingresan a la política, que debe ser vocación de servicio, y no coartada para servirse de ella.