Tenis para todos
Señor Director:
Nuevamente el tenis y la hípica nos brindan satisfacciones. Antes fue el fútbol, vóleibol y el tiro, también el karate, el remo, la gimnasia, vela, el ping pong y el bádminton, aunque estos últimos en menor dimensión internacional. En la mayoría de casos, debido al esfuerzo y recursos privados, y no obstante las limitaciones en difusión e infraestructura local, sin contar a la muchas veces discutida y cuestionada administración de las federaciones deportivas. ¿Será que estos sonados triunfos en tenis e hípica servirán, como siempre, para nuevas promesas a incumplir y exhibiciones públicas de premiación con tinte político? Ojalá que esta vez el Estado decida realmente apostar por el deporte.
Atentamente,
AUGUSTO GARCIA EBERT
DNI 06441610
El triunfo de Luis Horna, en equipo con el uruguayo Pablo Cuevas, muestra la enorme potencialidad de otros deportes, además del fútbol, que nos paga tan mal. La democratización del tenis y el fomentar la construcción de canchas que hoy se concentran en instituciones privadas, sería un gran paso adelante.
Siglo musical
Señor Director:
Frente a la interpretación del maestro Armando Sánchez Málaga, contenida en la carta publicada el 1 de junio, es necesario aclarar que el Conservatorio Nacional de Música ha tenido, a lo largo de sus 99 años, seis normas que le dieron distintas denominaciones y rangos, sin que ello signifique que haya cambiado alguna vez su esencia, objetivo principal, patrimonio, personal ni su acervo documentario. No es razonable excluir 38 años de historia basándose en solo una de las normas (de menor jerarquía), omitiendo a las demás y analizando épocas pasadas sin tomar en cuenta cada contexto histórico. Calificar lo ocurrido en 1946 como una "reforma total de la enseñanza" y el nacimiento de una nueva institución, es discutible. Cabe añadir aspectos sobre los cuales vale la pena reflexionar: 1) El Decreto Supremo s/n del 30 de marzo de 1946 que 'crea' el Conservatorio Nacional de Música y 'cesa' en sus funciones a la Academia Nacional de Música Alcedo, también señala que "El director, el personal administrativo, docente y de servicio de dicha academia, asumirán las mismas funciones en el Conservatorio Nacional...". 2) El conservatorio continuó las actividades de la Academia Nacional de Música Alcedo en el local adquirido en 1927 por el presidente Leguía, con los instrumentos, patrimonio, personal y alumnos de la misma. 3) ¿Si escogiésemos el criterio lógico que une la edad a la denominación oficial, por qué tendríamos que aceptar que el conservatorio cumple 62 años, cuando entre 1972 y 1994 fue Escuela Nacional de Música? 4) ¿Si consideramos que un conservatorio de nivel superior se caracteriza por ofrecer todas las especialidades que requiere una orquesta sinfónica, por qué en 1946 se denominó conservatorio a una institución que no ofrecía todas las especialidades? Nadie niega que la institución hoy denominada conservatorio haya atravesado distintas etapas y niveles académicos, así como nadie ha puesto en tela de juicio los grandes aportes que hizo el maestro Carlos Sánchez Málaga, tanto en su fase de academia como en la de conservatorio. La actual gestión está haciendo grandes esfuerzos por lograr muy antiguos anhelos y derechos de la institución como el rango universitario, un local especialmente construido para el mismo y el perfeccionamiento del currículo tomando en cuenta las nuevas equivalencias internacionales. Si todo esto se concreta se habrá reconocido debidamente el esfuerzo desplegado por vidas humanas y profesionales muy valiosas a lo largo de cien años de vida institucional.
Atentamente,
FERNANDO DE LUCCHI FERNALD
Director general del Conservatorio Nacional de Música
Aunque en rigor de lenguaje el conservatorio no cumpla 100 años sino 62, pues recién obtuvo tal nombre en 1946, la actual directiva, discrepando de la posición de su profesor emérito Armando Sánchez Málaga, ha optado por hacer la cuenta de su aniversario desde la fundación de la Academia Nacional de Música Alcedo en 1909. No es malo subrayar la continuidad, a pesar de cambios de nombre y ajustes propios de la evolución institucional. Por cierto, el conservatorio acaba de obtener el rango universitario.
El cóndor nos persigue
Señor Director:
El 2 de junio publicaron una fe de erratas de la nota "Cruzada por el cóndor andino", donde informan que por error de fotografías confundieron al cóndor real con el cóndor andino. En la misma nota, --¿por error de impresión?-- escriben de diferente forma el nombre del cóndor real de la Reserva Ecológica de Chaparrí. En la primera fotografía lo identifican con el nombre de Iñinuk, luego, en el texto de la segunda línea, se lo nombra Iñikuk, y más abajo lo designan como Iñiñuk. ¿Cuál es el nombre correcto de la dondella mochica en muchik? Tal vez sería necesario que nos informen más sobre las clases de muchik que ha iniciado en Chiclayo la Asociación Sociedad, Ciencia y Cultura Muchik (página 14, sección A de El Comercio del 2 de junio del 2008).
Atentamente,
SEGUNDO CALDERÓN CRUZALEGUI
DNI 41549486
Perdón otra vez. El nombre correcto es Iñikuk que, en efecto, quiere decir doncella en lengua muchik.