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ANÁLISIS

¿La suma de talentos asegura el éxito?

Por Ben Schneider. Empresario COM S.A.

Toda organización moderna declara que su principal activo es su recurso humano y trata de atraer de la mejor manera a talentos y, por qué no, a "estrellas" que refuercen sus filas, en busca de lograr innovar, diseñar nuevas estrategias o mejorar ostensiblemente la ejecución de estas. Sin embargo, surge una pregunta: si es que la sumatoria de talentos o estrellas conducirá a la organización al éxito. Johan Cruyff, el célebre futbolista y entrenador holandés, se pregunta en su libro titulado "Me agrada el fútbol" lo siguiente: "Un jugador destaca por la técnica, otro sabe golpear bien de cabeza, otro chuta desde fuera del área, otro es rápido por las bandas, pero: ¿Cómo sacar el máximo rendimiento de toda esta diversidad de cualidades?". El mismo Cruyff da pautas para la respuesta, y lo hace al comentar lo que percibió al observar a los niños minusválidos que se benefician de la fundación que lleva su nombre. Cruyff dice sobre estos niños: "Saben hacer equipo mucho mejor que el resto porque necesitan al prójimo". Es que resulta que la obsesión por los resultados impide disfrutar de la actividad que desarrolla el individuo. Continúa Cruyff: "Vi a un niño que se marcaba goles en su misma portería porque no tenía idea de que eso fuera malo. Disfrutaba el puro gusto del gol".

Cruyff considera que este concepto es aplicable a cualquier oficio y reitera: Si no se disfruta, si uno se obsesiona por los resultados, pues lograr el éxito será más difícil. La motivación es un elemento fundamental para que un equipo funcione y si bien la disciplina es muy importante, la gerencia encargada de aplicarla debe tener presente en todo momento que si el grupo no logra sentirse bien, si este no está a gusto con lo que hace, lo más probable será que el esfuerzo termine en fracaso. Hace unos años fueron los tristemente célebres galácticos del Real Madrid, equipo millonario que reunió a las estrellas de los principales equipos del mundo y no logró cosechar título alguno. Recientemente le ha sucedido lo mismo al Barcelona Fútbol Club. El problema no es tener una que otra derrota, lo preocupante es entrar en una dinámica perdedora sin que se sepa cómo remediar esta situación. Para no ir muy lejos, le sucedió al Sporting Cristal durante la temporada pasada. Siendo el equipo mejor pagado del medio, casi pierde la categoría. ¿Qué se puede aprender de estas situaciones? ¿Cómo es que se llegan a desarticular los equipos que en el papel tienen todo para triunfar?

Entre las razones acotadas por los expertos están las grandes diferencias en los ingresos de los miembros del equipo, tema que ciertamente socava las relaciones entre los miembros y genera una situación donde afloran sentimientos de injusticia, los reproches y la amargura. Como resultado, se da una falta de unión. También se identifican la falta de liderazgo; mucha recriminación, pero poca autocrítica; y, lo que es más grave, el desgano y la caída en el facilismo de creer que todo se arreglará con el tiempo. Joan Golobart, columnista del diario "La Vanguardia" de Barcelona, sugiere que para revertir la situación antes descrita es vital que cada miembro del equipo se sienta importante, que el gerente domine técnicas de liderazgo y que también se den muestras de cariño cuando las cosas van mal. Así como es importante bajar de las nubes a los miembros "estrellas" cuando las cosas van bien, pidiéndoles que moderen su autoestima. Suele verse cómo en momentos difíciles los miembros de la organización disfrutan de hacer leña del árbol caído. Ciertamente por ese camino será difícil retomar la senda del éxito. Pero si con muestras de comprensión y cariño se logra recuperar la autoestima y se corrigen las distorsiones en los ingresos de los miembros del equipo, entonces se podrá regresar al tablero de diseño y en forma clara y simple definir la nueva estrategia a seguir. No hay que olvidar que el talento está presente, lo que falta es que la organización sea capaz de liderar al equipo en un ambiente tal que lo motive y le permita brillar con luz propia.

En resumen, las estrellas solo por el hecho de estar juntas no aseguran ningún resultado si la organización que las convoca no es capaz de generar un clima de justicia, pero a la vez un ambiente acogedor donde los actores disfruten a rabiar de lo que hacen. Parece que hay mucho más que aprender sobre cómo gerenciar equipos en la empresa, analizando profundamente el comportamiento de un equipo de fútbol. ¿Hace cuánto que no va al estadio?

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