Por Élida Román
"...Sin embargo, deberé pasar por otros fracasos, porque creo que la acuarela exige una gran habilidad y una gran rapidez en el trabajo. Se debe trabajar la materia semihúmeda para lograr la armonía, y no se tiene mucho tiempo para reflexionar. Así pues, no se trata de trabajar fragmentariamente, no, se debe esbozar casi de un golpe" (Vincent van Gogh, "Cartas al hermano Theo").
Acuarela se denomina un material específico, que utiliza como vehículo el agua, y también un modo pictórico. Los resultados de transparencia y diafanidad que se consiguen con ella surgen del tratamiento sobre el blanco del papel, base principal de fondo, de luz y de soporte, aunque también se ha utilizado pergamino, marfil, seda, preparados de yeso o creta, etc. Su origen es milenario y se ubica en China, alcanzando apogeo en el siglo I.
Maestros del Renacimiento la usaron para estudios de paisajes, bocetos de figuras, detalles de flora y fauna, y hasta retratos. Durero y Holbein la utilizaron a menudo, así como los maestros venecianos, y son extraordinarios los cartones coloreados de Miguel Ángel y las aguadas de Rembrandt. Pero son los maestros ingleses los que la cultivaron como género de pintura, siendo Turner y Constable los mejores exponentes. "En su esencia, sería posible considerar la escuela inglesa de acuarelistas como un retorno a la gracia, a la claridad y al brillo de nuestros iluminadores medievales" (H.Read). Fue el escritor y crítico inglés John Ruskin quien mencionó la distinción entre 'dibujar con pincel y pintar con pincel'. Fue también en Inglaterra donde se comenzó a utilizar el tratamiento de manchas y efectos accidentales (Cozens) que se frecuentan hasta hoy en ese carácter informal pero ciertamente necesitado de gran habilidad, que ostenta esta técnica. Utilizada por impresionistas y postimpresionistas - Signac la usó para gran parte de su obra- , encontró la preferencia de expresionistas como Nolde, Munch, Marc, Groz y Dix. Y vasta es la obra acuarelística de Kandinsky y Klee.
Hasta aquí un recordatorio del origen y presencia a través del tiempo, que surge ante la coincidencia de dos concursos anuales dedicados a esta práctica, el XXXVI convocado por el ICPNA y el XX organizado por el Británico, que lleva el nombre de John Constable, estableciendo como temática el paisaje peruano.
La tendencia prevaleciente en estos tiempos es la de considerar como arte vigente el que filosofa con los materiales y técnicas disponibles (A.Danto).
La realidad nos demuestra que el propósito, válido y deseable, se ve opacado por el ejercicio técnico y/o tecnológico y la debilidad del elemento conceptual.
Algunos premios han sido otorgados atendiendo a la presencia de este componente técnico moderno, poniendo en duda el ajuste a la convocatoria. Más cercana y exitosa en cuanto al sentido original resulta la buena selección en el Icpna, donde destacan Zeballos, Flores, Chávez y Orbegoso.
La pregunta que queda es si el género acuarela es ahora una derivación de las técnicas de fotoshop o si se seguirá considerando alguna ortodoxia original, pues ambas tendencias están presentes en el resultado del concurso Constable.