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CRÍTICA DE CINE

Hulk, el hombre increíble

Por Raúl Cachay A.

No han pasado más de cinco años desde que el buen Ang Lee sufriera la peor patinada de su carrera y Hollywood ya nos ensarta un nuevo "Hulk" en la cartelera. Es una locura. Basta que una franquicia potencial sufra un revés inesperado en la taquilla para que los dueños de sus derechos hagan hasta lo imposible por corregir el dislate de la manera más rápida posible: con este antecedente, si Thor, Aquaman o cualquier otro superhéroe de la historieta o los dibujos animados que llegue a la pantalla no alcanza el rendimiento previsto, seguramente ya no tendrán que pasar cinco años para que los mismos estudios lancen una nueva versión corregida y aumentada, dirigida por algún realizador de sensibilidad prácticamente opuesta a la del anterior, con otros actores y los mismos presupuestos millonarios. Es una locura, además, porque resulta que este "Hulk" del francés Louis Leterrier (responsable de la acelerada saga de "El transportador") no es tampoco demasiado superior al "Hulk" de Lee: es mejor, claro que sí, pero no había que esforzarse demasiado para superar aquella aparatosa incursión del realizador de "Brokeback Mountain" en los inciertos territorios de la matiné estadounidense.

Edward Norton, para empezar, parece sentirse más comprometido con el personaje de Bruce Banner que el desangelado Eric Bana: Norton siempre empapa con su severidad todos los papeles que intepreta, y en su infinita gravedad parece dotar de ciertos aires mesiánicos a la disyuntiva a lo Jekyll y Hyde que caracteriza al sufrido Banner. Banner se transforma en la criatura verde no solo por sus incontenibles accesos de rabia, sino también para recordarle al mundo que su tecnología y sus escarceos con la ciencia pueden también ser causantes de su ruina: una bestia que nació como producto de la Guerra Fría y que en el contexto actual conserva esa tendencia a la fatalidad que la hizo tan atractiva en primer lugar. El "Hulk" de Norton y Leterrier pendula entre la sombría seriedad del primero y la adrenalina del segundo: momentos de introspección y persecuciones, dilemas existenciales sin mucho nervio y apariciones de monstruosos engendros llamados La Abominación Un genuino producto del Hollywood esquizofrénico y repetitivo que domina desde hace demasiado tiempo nuestra cartelera. Ni más ni menos que eso. Hay cierto consenso en afirmar que "Iron Man" es mejor que este "Hulk" recargado. Pero eso no tiene ninguna importancia. Reparen en la secuencia final de la película y vayan preparándose para lo que se viene.

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