ARRUGAS. Tratamiento
Hasta hace unos pocos años, los hombres solo entraban a los centros de estética para recoger a sus esposas. Esa situación ha variado sin duda, y los hombres han tomado por asalto los quirófano y los salones de belleza. La afición por verse bien ya no tiene género. Una prueba de esta situación es el espectacular incremento de los tratamientos antiarrugas para hombres.
Según el doctor Germán Rivera, cirujano plástico de la clínica Kalieska Arroyo, "el tratamiento con la toxina botulímica, conocida comercialmente como bótox, se ha vuelto bastante popular en los hombres que desean verse más jóvenes. Básicamente, este tratamiento tiene los mismos efectos contra las arrugas en los hombres que en las mujeres, lo único que ha cambiado es su aceptación social".
La aparición de arrugas no hace distingos de géneros, así que si una persona sonríe, habla o se molesta, independientemente de su sexo, es susceptible de sufrir sus consecuencias estéticas y psicológicas.
Como se sabe, la toxina botulímica bloquea la transmisión del impulso nervioso en el músculo, produce su debilitamiento y evita su contracción. De esta manera, al estar el músculo en reposo, la piel que lo cubre se relaja y las líneas de expresión se suavizan y disminuyen progresivamente.
En lo que a las arrugas se refiere, la edad tampoco representa una diferencia entre los hombres y las mujeres. "Todo depende del tipo de piel y de lo expresiva que sea la persona. Inevitablemente, las arrugas empiezan a aparecer a partir de los 30 años y la decisión de seguir este tratamiento depende de cada paciente", comenta el doctor Rivera.