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ÓPERA. Homenaje a un gran tenor

Carreras: 50 años de vida profesional

LOS COMPAÑEROS DE CLASE LE DECÍAN RIGOLETTO PORQUE SE PASABA CANTANDO "LA DONNA È MOBILE" SU VOZ ES DE NOBLE TIMBRADURA, DE DORADO SOL MEDITERRÁNEO

MADRID [DPA] . José Carreras tenía apenas 11 años cuando el maestro José Iturbi (1898-1980) le preguntó si le gustaría hacer el papel del niño Trujumán en "El retablo de Maese Pedro", de Manuel de Falla. Y aquel chico, al que los compañeros de clase llamaban Rigoletto porque se pasaba el día cantando "La donna è mobile" y que había dado que hablar después de actuar en un programa benéfico de Radio Nacional de España, no lo pensó dos veces. Corría el año 1958 y los diarios de la época quedaron encandilados con el estreno en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona: "Un niño de 11 años, cantante excepcional de ópera", titulaban, destacando su "gracia, valentía y seguridad" así como su "prometedora voz".

Hoy, aquella joven promesa que entonces tenía todavía timbre de soprano es uno de los mejores tenores de todos los tiempos. Y para celebrar su aniversario 50 sobre los escenarios, Carreras regresa al Liceo para ofrecer un recital con obras de Eduard Toldrá, Francesco Paolo Tosti, Giacomo Puccini y Alessandro Scarlatti, entre otros. "Me parece que voy a estar más nervioso y tenso que nunca. Supone para mí mucha responsabilidad estar a la altura de un homenaje tan importante y de una efeméride tan significativa", reconoció el artista catalán estos días con vistas a ese concierto.

Carreras ha pasado por momentos muy duros: el 15 de julio de 1987, con 40 años y en la cima de su carrera, le era diagnosticada una leucemia linfoblástica aguda, se enfrentó a la enfermedad y decía "Si salgo de esta y gano la batalla, volveré a cantar". Y lo logró. Después de un autotrasplante de médula en Estados Unidos, al cual se sometió sin anestesia por temor a que la intubación le dañara las cuerdas vocales, y una terapia de rehabilitación, Carreras volvía a aparecer en público apenas un año después. Fue en Barcelona, en un concierto gratuito ante 150.000 personas, entre ellas la reina Sofía. Ahora, con 61 años, está curado. Pero la experiencia cambió la vida de este tenor, gran intérprete de Verdi y Puccini y que ya antes de la enfermedad había cantado bajo la batuta de grandes directores como Herbert von Karajan, Leonard Bernstein o Claudio Abbado. Con el objetivo de devolver de alguna manera todo el afecto que recibió durante su convalecencia en 1988 creó la Fundación Internacional José Carreras contra la Leucemia, una organización que apoya económicamente las investigaciones contra la enfermedad.

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