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NADIE LE BAJA EL VOLUMEN A LA CONTAMINACIÓN SONORA EN LA CIUDAD

El nivel del ruido en la capital peruana se ha cuadruplicado durante los últimos 30 años

Expertos de la USMP elaboran nuevo mapa sonoro de Lima. Advierten que ruidos van en aumento

Trastornos en el sueño, estrés y falta de concentración son algunos de los síntomas de una ciudad que está aturdida por el ruido. Con el aumento de la densidad de la población en los últimos treinta años, el nivel de ruido se ha cuadruplicado y las horas consideradas de descanso han disminuido, en promedio, de seis a dos.

Así lo revela un estudio del Taller de Investigación en Radio (Isonar), de la Universidad de San Martín de Porres, que advierte que en zonas de protección especial como hospitales y clínicas, donde --según parámetros del Decreto Supremo 085-2003-- hay un máximo permitido de 50 dB (decibelios) para el horario diurno y 40 dB para el nocturno, "se registran 85 decibelios, detectados en las afueras de la clínica Ricardo Palma a las 3 de la tarde, o 87 decibelios, en la clínica Benavides".

Señalan que uno de los problemas de los limeños es que carecen de una disposición para escuchar y discernir los sonidos, factor que favorece "la proliferación de más ruido que pasa inadvertido y sin rechazo".

Para la Organización Mundial de la Salud, por encima de los 70 decibelios (dB) los sonidos ya resultan molestos, y si superan los 90 se vuelven dañinos.

El estudio de Isonar detectó, además, que en lugares como la zona comercial de San Isidro o en el Centro de Lima los niveles de ruido superan los 80 decibelios como promedio.

"La contaminación sonora aumenta con el crecimiento desordenado de Lima y el caótico sistema de transporte urbano", afirmó Eliana Galarza Rivera, docente responsable del Taller de Investigación Sonora en Radio (Isonar).

Añadió que con el incremento de la población y la proliferación de las máquinas los pocos reductos de silencio han ido desapareciendo en la capital. "Lamentablemente, son muy pocos los espacios públicos catalogados como oasis sonoros donde la gente puede disfrutar de la lectura y del sosiego".

Por su parte, Alejandro Cornejo Montibeller, profesor de Isonar, explicó que la industrialización y el avance tecnológico han aumentado la intensidad sonora en las últimas cinco décadas. "Se tiene una reglamentación que regula los niveles de ruido y contaminación sonora, pero esta no se cumple o está desactualizada", aclaró.

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