Salzburgo [EFE]. España superó el trámite y despidió a la Grecia más endeble de la última década con un triunfo luchado hasta el último segundo por el equipo de suplentes, en el que se reivindicó Xabi Alonso, y ahora piensa en los cuartos de final, donde enfrentará a la temida Italia.
España debía bajar el telón de la fase de grupos manteniendo su identidad pese a cambiar la cara. Con el pase como primero en el bolsillo, Luis Aragonés, como hiciera en el último Mundial, dio la oportunidad a los suplentes y evitó riesgos innecesarios.
La actual campeona de Europa medía el nivel de 'los otros'; pero, salvo Xabi Alonso, nadie brilló.
Nacía el duelo sin la tensión característica de una Euro. Con nada en juego, el orgullo de los griegos le hacía frente a la calidad de los españoles. Iniesta estaba obligado a mejorar y, junto a Xabi Alonso, protagonizó lo poco salvable del primer período.
Los suplentes demostraban su rol. Indudable su hambre, entremezclado con la falta de experiencia con la 'roja', ante una Grecia que salió con todo.
Grecia creó peligro solo en acciones de balón parado. Así llegó el gol inapelable de Charisteas.
Un pase de Fábregas terminó en el pie derecho de De la Red, quien sacó un potente disparo que dobló las manos de Nikopolidis.
El empate abrió el encuentro y España acabó mereciendo el triunfo. Disparó hasta derrumbar el muro griego. Y el acoso acabó premiando a Güiza, quien con un cabezazo puso el 2-1.