Por Luis Davelouis Lengua
El alza internacional de los precios de las materias primas, en particular los alimentos y los combustibles, está causando presiones inflacionarias en muchos países, lo que ha obligado a una buena parte de los bancos centrales a elevar las tasas de interés de referencia para evitar que los precios de sus economías se contagien de manera permanente.
Aunque el impacto de los precios en la inflación de cada país depende de cuán importantes sean los rubros alimentos y bebidas y energía dentro del índice de inflación de cada país (en el Perú el primero es de 47,5% y el segundo de 6,2%), la intervención de los bancos centrales para elevar el costo del dinero también es vista como una amenaza para el crecimiento, al encarecer los créditos e incentivar el ahorro en detrimento del gasto, la inversión y el consumo.
Por citar un ejemplo, el Banco Central de Chile podría elevar una vez más su tasa de interés de referencia para llevarla de 6,75% a, probablemente, 7%. El consenso del mercado chileno ya lo espera: la inflación en dicho país llega a 8,9% en los últimos 12 meses y su meta de inflación de largo plazo es de 3,5%.
Por otro lado, el presidente del Banco Central de Brasil, Henrique Meirelles, dijo ayer que "podría ser necesario reducir la demanda interna para mantener los precios bajo control (...) Estamos comprometidos con la inflación". La tasa de referencia en Brasil es 12,25%, con una inflación de 5,6%, apenas por encima de la peruana (5,5% a mayo, en cifras anualizadas).
El Banco Central Europeo ha elevado su tasa de referencia a 4%, a pesar de tener entre sus estados miembros a países cuyo crecimiento no alcanza desde hace varias décadas el 5%, como son Alemania y Holanda. La UE ha escogido sacrificar algunos puntos de crecimiento para mantener las presiones inflacionarias a raya.
En China las cosas van por el estilo. Pese a que ese país acostumbra mantener tipos de cambio artificialmente favorables a la exportación, la creciente amenaza inflacionaria (7,7% anualizada a mayo) está obligando a ese país a permitir que el yuan empiece a apreciarse contra el dólar, para frenar de alguna manera las presiones inflacionarias.
Por último, es en EE.UU. donde --según Hugo Perea del BBVA-- se vislumbra el escenario menos positivo: los precios suben por los mismos choques de oferta internacional que afectan al mundo, lo que causa brotes de inflación; la demanda cae, el desempleo aumenta y se teme que esté ad portas de una segunda crisis financiera: una brusca y demoledora contracción del crédito que, esta vez, afectará de manera directa al consumidor. La Reserva Federal no puede subir tasas en una economía debilitada y no las puede bajar porque afectaría más su moneda y podría exacerbar la inflación. En efecto, entre otras consideraciones, una moneda débil puede comprar menos de esos commodities que están subiendo (ver recuadro).
OTRAS MEDIDAS
Pero elevar la tasa de interés de referencia o incrementar las tasas de encaje (como ha hecho el Banco Central de Reserva, una medida imaginativa de resultados positivos en opinión de algunos otros bancos centrales) no son las únicas medidas que se pueden tomar para controlar la inflación.
Por anacrónico que parezca en estas épocas de mercados liberados y cuando los precios de los alimentos por fin están obligando a algunos países a replantear los subsidios agrícolas, países como México recurren al control de precios. El Gobierno Mexicano decretó ayer que los precios de 150 productos se congelen hasta el fin de este año para proteger los bolsillos de la población.
En lo que respecto a las exportaciones peruanas, el BCP y el BBVA coinciden que las medidas restrictiva no afectarían los envíos peruanos, ya que no somos exportadores netos de alimentos.
MÁS DATOS
El dólar y los nuevos precios
A. Buena parte del problema del precio de los alimentos radica en la debilidad del dólar, además de la escasez de alimentos por reducción de las tierras de cultivo, los bruscos cambios del clima, la creciente demanda de países emergentes, sobre todo de Asia.
B. Por ejemplo: si hasta hace un año se podía comprar un barril de petróleo con US$80 o 75 euros, hoy ese mismo barril cuesta US$130 y solo poco más de 80 euros, lo que significa que, en promedio, ha subido 62% en dólares pero solo 7% en euros. Otra vez, el problema de la devaluación del dólar radica en que la mayor parte de mercados de commodities del mundo realiza intercambios en dicha divisa.
C. Las proyecciones de precios de los commodities no contemplan reducciones fuertes, según Barclays Bank y Morgan Stanley. Los más optimistas esperan que estos se mantengan.
D. En su última reunión, el Banco Central de Reserva del Perú decidió elevar su tasa de referencia a 5,75% para evitar que las alzas de los precios internacionales de alimentos se trasladen a expectativas de inflación.