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ESPECIAL

Por crisis petrolera la inquietud y las protestas se extienden por el mundo

El alza continua y hasta el momento imparable del petróleo acarrea una serie de consecuencias sociales y laborales en todo el mundo. Estados Unidos y Europa no escapan del torbellino

De nuestros corresponsales*

BRUSELAS / MADRID / WASHINGTON / BEIJING / Primero fue España. Las protestas masivas de los transportistas ocuparon las primeras planas la semana pasada. El ejemplo cundió y las paralizaciones o amenazas de huelgas se propagaron como reguero de pólvora en el resto de Europa, pero también en Asia y América. En paralelo se multiplicaron las malas noticias: récords de inflación, expectativas de crecimiento revisadas a la baja, empresas en quiebra, vuelos anulados y rutas aéreas suprimidas. El causante: el exorbitante precio del petróleo, que al comienzo de esta semana rozó los 140 dólares por barril. El mundo mira absorto y casi inerme una escalada alcista imparable.

El paro de los transportistas españoles dejó un camionero muerto, arrollado por un colega al que se obstruía el paso, y siete transportistas encarcelados por impedir trabajar a quienes sí querían hacerlo. El Ejecutivo no ha cedido a la exigencia de una tarifa mínima por sus servicios y que se venda combustible subvencionado.

La protesta también dejó los precios de los alimentos por las nubes. Si en Madrid antes de la huelga una lechuga costaba un euro, hoy cuesta tres. Los alimentos han subido en una semana en unos porcentajes inéditos en los últimos 20 años.

En el resto de Europa penden amenazas de protestas y conatos de huelgas sobre la cabeza de casi todos los gobiernos. El miércoles cientos de agricultores y transportistas belgas invadieron Bruselas a bordo de sus tractores y camiones con el 'leitmotiv' conocido: "No podemos subsistir con estos precios, nos vamos a la quiebra si el Gobierno no nos ayuda".

Los transportistas italianos han convocado una huelga general del 30 de junio al 4 de julio, a la que podrían sumarse los camioneros franceses, quienes hasta el momento se han mostrado conciliadores y expresan sus reclamos a través de la lentitud en su traslado. Si las negociaciones de este lunes 23 no conjuran la huelga, el primer éxodo vacacional europeo de comienzos de julio promete convertirse en un verdadero pandemonio.

En el Reino Unido tras una semana de susto por la huelga de los choferes de camiones cisterna de Shell, el primer ministro Gordon Brown deberá enfrentar una ola de huelgas del sector público, exasperado por los altos costos de vida y el estancamiento de los salarios. En Alemania, la economía más grande de Europa, existe un miedo palpable en el Gobierno y entre los empresarios de que las protestas de los países vecinos los contagien en breve.

IMPOTENTES
Frente a la racha de paralizaciones y movilizaciones los gobiernos europeos se encuentran prácticamente atados de manos: el ojo vigilante e inquisidor de la Comisión Europea observa y penaliza cualquier concesión de subsidios que distorsione la competencia y las tan reclamadas rebajas de impuestos petroleros se desechan so pena de caer en déficit presupuestarios o agravar la tendencia inflacionaria.

De la Cumbre de Jefes de Estado de la UE que comenzó ayer y termina hoy en Bruselas no se espera mucho. La comisión ha reiterado que solo aconseja ayudas muy específicas para las familias más afectadas por los precios de la energía y apoyo temporal a ciertos sectores a condición de que se sometan a profundas reestructuraciones. Bruselas insta a los europeos a adaptarse a una situación que ha llegado para quedarse: combustibles y alimentos baratos son cosa del pasado.

El comisario de Economía Joaquín Almunia ha advertido sobre la amenaza de un riesgo mayor si los gobernantes pecan de imprudencia: estanflación, la combinación explosiva de estancamiento económico e inflación que golpeó el planeta en los años 70 en el contexto de una crisis petrolera.

EE. UU. MUCHAS VÍCTIMAS
El imparable incremento en los costos del petróleo sigue teniendo efectos múltiples en Estados Unidos. Mientras millones de ciudadanos se ven obligados a pagar más de cuatro dólares por un galón de gasolina y aceptar el aumento silencioso en los precios de los alimentos, sus autoridades políticas intentan paliar la situación con medidas tributarias y el incremento del bombeo doméstico. Por el momento no hay protestas callejeras masivas, pero el malestar de los consumidores es preocupante.

Esta semana por el alza del combustible Northwest Airlines se unió a otras grandes empresas de su ramo a la política de suspender vuelos y asignar costos adicionales para el transporte de las maletas de sus pasajeros. Sucede que las aerolíneas estadounidenses ya anticiparon que podrían perder 10.000 millones de dólares en el 2008, debido a los altos precios de los combustibles.

Tan pronto el Departamento de Energía alertó esta semana que las reservas de petróleo en Estados Unidos bajaron en 1,2 millones de barriles y se situaron en 301 millones, el presidente George W. Bush volvió a salir en defensa de las compañías petroleras.

El miércoles pidió al Congreso que permitiera las extracciones de petróleo en la plataforma continental del país en alta mar, donde hay reservas de 18.000 millones de barriles de crudo.

También instó a levantar la prohibición de construir plataformas petroleras en la plataforma continental estadounidense en alta mar, que está vigente desde hace más de 25 años.

Bush señaló que es conveniente que el Congreso permita explotar en la Reserva Nacional Ártica de Vida Animal de Alaska, un gigantesco parque natural de 7,7 millones de hectáreas.

OPINIÓN DE EXPERTO
Para Isaac Cohen, ex director de la oficina de la CEPAL en Washington, es importante que Estados Unidos aprenda a lidiar con los altos precios del petróleo e intentar un alivio mediante la combinación de la oferta y de la demanda.

"La convergencia entre la reducción de la demanda en Estados Unidos, que consume una cuarta parte de la producción mundial, con el aumento de la producción por Arabia Saudita, el principal productor mundial, evitará las consecuencias más perniciosas de la actual escalada del precio del petróleo".

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