Por José Miguel Morales. Presidente del comité organizador de la cumbre del APEC
Hace unos días, el señor Fernando de Szyszlo publicó un artículo en el que critica la decisión del Gobierno de elegir el Cuartel General del Ejército como sede de la reunión del APEC, arguyendo que "por razones incomprensibles" se ha elegido un edificio "lleno de malos recuerdos", refiriéndose explícitamente al libro de Ricardo Uceda que describe "los excesos que se supone se cometieron" en dicho lugar. Paradójicamente, el señor Szyszlo hace también un llamado a que "el tiempo borre las asociaciones que nos provoca".
Comprendiendo totalmente la enorme sensibilidad de un artista como Fernando de Szyszlo, considero que ya es momento de que el Perú, sin olvidar las lecciones del pasado, sea capaz de abocarse a la tarea de construir un futuro.
El Museo de la Nación, originalmente concebido como Ministerio de Pesquería en la época de la dictadura militar, se ha convertido hoy en el escenario ideal para eventos culturales e incluso reuniones de Estado como la Cumbre ALC-UE. Por ello también se tiene previsto que algunas reuniones del APEC, como la cumbre de las pyme o el foro de inversiones, sean celebradas allí. En esa misma línea, el Cuartel General del Ejército es solo una sede, un edificio. Lo relevante no es el espacio, sino lo que en él ocurra: lo que allí se supone que sucedió en el pasado, de ser cierto, nos afecta y nos ocasiona pesar y vergüenza. Lo que allí se espera que ocurra en el futuro debería llenarnos de orgullo.
¿Qué mejor muestra de la apertura y del retorno a la democracia? ¿Qué mejor muestra de unas Fuerzas Armadas al servicio de la ciudadanía que poner a disposición su sede central para un evento que, como el mismo autor lo define, "versará sobre intercambio comercial y cultural y que tiende a afirmar la paz y la amistad entre los pueblos"?
Considero que allí está el triunfo de la democracia; no en vetar o satanizar lugares que finalmente son solo eso: espacios donde lo que importa son las personas que los ocupan y las actividades que desarrollan.
Siendo responsable de la organización de la cumbre empresarial que se llevará a cabo en las instalaciones del Cuartel General del Ejército, considero que vetar o satanizar una sede no es un triunfo para la democracia. Por el contrario, la buena disposición de las Fuerzas Armadas, el apoyo permanente para poner su local a entera disposición de la sociedad civil, eso sí, es un logro de la democracia.