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PUBLICACIÓN. "PERÚ, EL ARTE DE VIVIR"

"El Perú es un novio engreído"

LA PERIODISTA JOSEFINA BARRÓN PONE EN AMBICIOSA VITRINA A LOS MÁS AUDACES CREADORES DE LA PLÁSTICA PERUANA, VINCULADOS TODOS DE FORMA VISCERAL CON SU TERRITORIO

Por Enrique Planas

El proyecto inicial era distinto: Se trataba de compartir el paisaje peruano según la visión de los artistas contemporáneos. Pero resultó ser una caja de Pandora, confiesa Josefina Barrón, autora del ambicioso volumen "Perú, el arte de vivir". El paisaje natural no podía aparecer sin su entorno social. Irrumpieron entonces lo urbano, el Perú emergente, la política. Y con estos temas, los artistas plásticos que han hecho suyas estas preocupaciones: Juan Javier Salazar, Alfredo Márquez, Álex Ángeles, Claudia Coca, Susana Torres, Christian Bendayán, Cristina Planas, y un largo etcétera. Editado por el Banco Interamericano de Finanzas (BIF), y asistido por el fotógrafo José Carlos Martinat y el crítico Gustavo Buntinx, el sólido libro de mesa fue distribuido entre los mandatarios que asistieron a la cumbre ALC-UE, como una forma de salpicar de contracultura tan protocolar cita.

Por cierto, la autora también aparece en el libro con un retrato poco convencional: con la cabeza dentro de la secadora de pelo, en la frívola rutina propia de un salón de belleza. Por la ventana, empero, aparece una huaca que contrasta en silencio con el ruido urbano. "Discutí mucho antes de ponerla --me alerta Barrón--. Ya he escuchado eso de que esta pituca es una figuretti y por eso pone su foto. Eso me vale. Sé bien por dónde voy".

¿Honestamente, crees que no hay nada de figuretismo en publicar una imagen así?
Soy lo menos figuretti de lo que te puedes imaginar. Simplemente me gusta sentir que mi trabajo es reconocido. Al poner esa imagen, me divertía la idea de burlarme de mí misma. Es lo que me toca vivir cada 15 días, tener este líquido en el pelo y mirar a un lado y encontrar esa imponente huaca. Ambos son dos rituales muy distintos. El libro sale al extranjero y quería que la gente viera que, frente a una peluquería enana y desordenada, podía haber esta huaca inmensa. Me pareció rico confrontar ambas realidades.

¿Cómo fue el proceso de investigación para reunir tal variedad de artistas?
Muy intuitivo. Buscaba hacer un libro ecléctico, vibrante, desbordado. Por eso me voy de un extremo a otro y doy lugar en el libro tanto a las performances de Frau Diamanda como a la obra de De Szyszlo. Quería compartir representaciones muy expresivas de este país vibrante creadas por los artistas plásticos en los últimos 30 años.

¿No había el riesgo de que el desborde se convirtiera en dispersión?
Sí, había ese riesgo, pero me gusta tomarlos. Yo quería que el libro fuera como el país: disperso, desbordante, híbrido, contradictorio en muchos sentidos.

¿Cuál crees que es el hilo conductor que une los trabajos de Sherman, Polanco, Rocío Rodrigo o Miguel Andrade?
Supongo que el no ser diferentes al territorio que habitan. Hay una búsqueda por parte de ellos dentro del territorio, no solo el geográfico sino también el espiritual. Esta tierra que te jala y te hace anclar. Siento en ellos una conexión muy directa con la tierra. Un romance. Y como los buenos romances, pueden ser conflictivos, apasionados, benevolentes, fantasiosos.

La presencia de un artista como Juan Javier Salazar es quizá la más fuerte en tu libro
Juan Javier da material para hacer todo un libro sobre su obra, que es puro concepto. Por eso fui hasta Cieneguilla y entré en su taller, un lugar lleno de polvo y patos. Su obra es sincera, sucia, pobre, hecha con pintura industrial y material reciclable. Él es lo más contracultural que existe en las artes visuales de este país. Somos un país de contracultura. Igualmente vibrante, sucio, ruidoso, donde las cosas no están terminadas.

¿Crees que la visión de los artistas contactados es pesimista u optimista respecto del país?
Difícil decirlo. Creo que mantienen un romance complicado. El Perú es un novio difícil que no siempre te dice que te quiere, que muchas veces se aleja y le debes tener paciencia y saber comprenderlo. El Perú es eso, un novio engreído, que te quiere y a la vez te maltrata. Muchos de ellos no son optimistas, algunos inclusive llevan el pesimismo como una marca.

¿Crees que la diversa lectura del Perú propuesta por las artes plásticas es la que, entre todas las demás artes, nos revela mejor una idea de país?
No. Creo que donde se junta todo es en la gastronomía, aunque pueda sonar a lugar común. Ese plato donde conviven la quinua y el caviar nos está diciendo que nos podemos juntar en muchas otras disciplinas. Lo mismo sucede en el diseño, la moda, el arte utilitario, la música. Lo que vivimos aún no llega a ser una fusión, es una mezcolanza.

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