Tenero [DPA]. Los libros lo marcan como un perdedor de finales después de quedarse a las puertas de ganar la Liga de Campeones en el 2002 y el 2008, pero el alemán Michael Ballack confía en revertir la historia capitaneando la selección alemana en la Eurocopa de Austria y Suiza, donde ya está en semifinales.
Las frustraciones cosechadas por Ballack con el Bayer Leverkusen hace seis años y con el Chelsea apenas un mes atrás se suman a los sinsabores sufridos también con la camiseta de la Mannschaft: no pudo disputar el partido decisivo contra Brasil del Mundial 2002 por estar suspendido y perdió en el último instante con Italia las semifinales del 2006.
Pero la Euro 2008 puede redimirlo de tanta amargura y darle el momento de gloria que espera desde hace años.
Alemania es considerada amplia favorita en el choque de hoy frente a Turquía, y de lograr clasificarse para la final, tendría sus opciones tanto si el rival en Viena es España o Rusia.
"Para ser honesto, estoy muy tranquilo. Estoy feliz de que estemos en semifinales. Tenemos una gran posibilidad de llegar a la final y quedarnos con la copa", aseguró ayer el mediocampista de 31 años.
Ni los reveses recientes de perder la Champions y el título de la Liga Premier a manos del Manchester United lograron minar su confianza desde que está en Suiza.
"Ya mostré que aquello lo superé. Volví mi concentración hacia la Euro muy rápidamente. Es bueno tener nuevos desafíos enseguida", apuntó el 13 germano.
El aporte de Ballack no se circunscribe a su liderazgo en del campo ni a su cuenta goleadora, que incluye el decisivo gol ante Austria (1-0) para pasar a cuartos y el tercero del 3-2 frente a Portugal para meterse entre los cuatro mejores.
También alcanza la salud del grupo de jugadores dirigidos por Joachim Löw, fundamentalmente en momentos difíciles como las horas posteriores a la derrota frente a Croacia. Luego del traspié, Ballack fue uno de los ideólogos de la reunión de los 23 futbolistas sin el cuerpo técnico para hablar de los problemas existentes.
"Un impulso llegó desde el cuerpo técnico, pero también de nosotros (los jugadores). Los futbolistas no se entretienen con palabras. A veces un par de palabras son suficientes. Las cosas no siempre son agradables y estupendas".
Hace seis meses, el presente del capitán era incierto. Estuvo fuera de las canchas por una lesión entre abril y diciembre del 2007, pero la dolencia fue una verdadera bendición disfrazada para que pudiese llegar a la Euro en condiciones inmejorables tras hacer una preparación mejor que la usual y estar ahora más fresco que muchos otros.
Ballack podría abrirse hoy el camino a su primera final con la camiseta de su país, y el recuerdo doloroso de las semifinales del 2006, con aquellos goles de Grosso y Del Piero en los últimos segundos del suplementario, se convierte en fuerza para llevar adelante el partido frente a Turquía.
"Aquello nos motiva, no nos molesta. Queremos llegar a la final, y el 2006 mostró que debes luchar hasta el final para ganar. Nos faltó un pequeño porcentaje. Espero que lo tengamos ahora para dar el último paso".
Con suerte o sin suerte, Ballack confía ciegamente en las posibilidades de Alemania de llevarse su cuarta Eurocopa, tras los títulos de 1972, 1980 y 1996: "La oportunidad es buena. Depende de nosotros".