LA PAZ [EL COMERCIO / AGENCIAS]. La inagotable tensión política boliviana atraviesa una nueva etapa. El presidente de Bolivia, Evo Morales, pidió ayer a los cinco prefectos opositores que respeten el referéndum revocatorio, el cual decidirá el fin de los mandatos del presidente, vicepresidente y los prefectos, programado para este 10 de agosto.
"Los prefectos tienen que respetar la Constitución vigente, respetar las leyes de la República y que el pueblo nos juzgue con su voto", señaló el mandatario en un discurso ante miembros de la policía nacional.
"Yo nunca he pedido el revocatorio. Entre octubre y noviembre (del 2007) algunos prefectos lo pidieron, y acepté para que las autoridades legalmente elegidas nos sometamos al pueblo. Ahora los que me han pedido no quieren ir al referéndum revocatorio", dijo en la parada policial.
El lunes, los cinco prefectos opositores de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Cochabamba afirmaron que no se someterán al referéndum, pues dicen que esta consulta debe ajustarse a los estatutos autonómicos recientemente aprobados en sus departamentos. Al mismo tiempo propusieron una mesa de negociación política con el presidente para buscar la reconciliación nacional.
Como alternativa, plantearon el adelanto de elecciones generales (prevista para el 2010) si el diálogo no prospera, con la condición de que Evo Morales no se presente en los nuevos comicios.
El gobierno de Morales descartó ayer el diálogo con los prefectos rebeldes. El Ejecutivo amenazó con llevarlos a juicio por "golpistas" al no acatar la ley de la consulta revocatoria.
"No hay por qué escapar al pueblo, no hay por qué tener miedo al pueblo", agregó el mandatario sugiriendo que algunos prefectos intentarían bloquear el proceso revocatorio no solo para desgastar al Gobierno, sino "para no dejar de robar".
El ministro de la Presidencia y hombre fuerte del Gabinete, Juan Ramón Quintana, calificó la decisión de los prefectos como "golpe a la Constitución y a la democracia (. ..) y golpe bajo contra el Parlamento".
Quintana dijo que el Gobierno espera que el Congreso abra de inmediato un juicio de responsabilidades contra esos prefectos, por "resistencia, desacato y transgresión del orden constitucional", pero no precisó si el Ejecutivo se convertiría eventualmente en parte acusadora.
INGOBERNABILIDAD
Los procesos de autonomía se han convertido en el mayor desafío a Morales, quien ha visto bloqueado su proyecto de nueva Constitución plurinacional con el que busca refundar la nación, como él mismo afirma, y con el que pretende eliminar los latifundios, consolidar la nacionalización económica y crear autonomías diferentes a las propuestas por los prefectos y donde se incluyen autonomías indígenas.
A esta Constitución se le oponen los estatutos autonómicos, que no son reconocidos por el Gobierno, y que han sido reconocidos en Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, donde la derecha tiene el control económico y político.
CLAVES
Incertidumbre hacia la consulta
4 En mayo, el Senado de Bolivia (controlado por la opositora alianza Podemos) aprobó sorpresivamente un proyecto de ley que Evo Morales había presentado en diciembre para celebrar un referéndum revocatorio, a iniciativa de los prefectos opositores.
4 Para los cinco gobernadores opositores, la ley puede perjudicarlos por los porcentajes exigidos para ser ratificados.
4 En la consulta se preguntará a los bolivianos si están de acuerdo con "la continuidad del proceso de cambio encabezado" por Morales y su vicepresidente, así como con la permanencia de los nueve prefectos departamentales.
4 Para revocar sus mandatos es necesario que el No supere al porcentaje de apoyo obtenido en los comicios nacionales del 2005. En esas elecciones, Evo Morales ganó la presidencia con el 53,7% de los votos.
4 La revisión de la ley parece poco probable, pues incluso el Gobierno ya inició su campaña.