Por principio, reiteradamente hemos afirmado nuestro apoyo a las políticas de aliviar al Estado de funciones que no le corresponden y que son mejor realizadas por el sector privado. Sin embargo, en el caso de los terrenos estatales, no se puede llegar al extremo de vender todo sino que hay que pensar también en el futuro de la ciudad y el bienestar y salud de los vecinos.
La atingencia es oportuna ante el ímpetu de las autoridades gubernamentales y de Pro Inversión por vender o dar en concesión los terrenos de los cuarteles y otras sedes militares.
Es conocido nuestro respaldo a la política de concesiones y a Pro Inversión. Sin embargo, en este caso pensamos que no podemos desaprovechar la oportunidad para lograr dos metas sumamente importantes: aprovechar los terrenos de los cuarteles para hacer parques o grandes complejos de entretenimiento al aire libre; y luego, sacar a los cuarteles de la ciudad, para trasladarlos a la periferia o reforzar las sedes militares fronterizas, donde son más útiles y necesarios.
El Circuito Mágico del Agua, por ejemplo, no solo ha revaluado la zona, sino que constituye un centro de relax y diversión para centenares de miles de limeños. Un enfoque similar podría aplicarse en los terrenos de las muchas sedes militares hoy enclavadas en el corazón de la ciudad, a veces con alto riesgo.
El objetivo final es servir al ciudadano y a la comunidad, para lo cual se presenta hoy una coyuntura especialmente favorable que no podemos dejar pasar.