POLICÍA SE PRONUNCIA
Juan Zamudio tenía 20 años cuando entendió el significado de la tortura. En febrero del 2005, tras romper una ventana de la comisaría de La Pascana, en Comas, varios policías de esa dependencia lo golpearon hasta dejarlo inconsciente.
El pasado 15 de febrero, la Sala Penal Nacional, presidida por Pablo Talavera, sentenció a siete años de cárcel a César Chávez Aguilar --el único policía en la golpiza cuyo nombre memorizó-- por tortura agravada. Pero la vida de este joven (ahora de 23) ha cambiado poco: En el 2006, le dispararon cuando huía de tres hombres que intentaron subirlo a un auto, en Comas; y el pasado 12 de junio lo hirieron de dos balazos en las piernas. Este último ataque, ocurrió cuando un agente de la Policía Judicial lo estaba resguardando por las constantes amenazas que recibía.
Para Gustavo Campos, abogado de la Comisión de Derechos Humanos (Comisedh), que ve el caso, detrás de los atentados contra Zamudio estarían policías de Comas que buscarían venganza. "Hemos exigido una investigación rápida e independiente por parte de la policía, pero esto hasta ahora no ha ocurrido", dijo.
El comandante PNP Walter Fernández, jefe de la Deincri Comas-Carabayllo, señala que, según las pesquisas preliminares, el atentado del 12 de junio habría ocurrido en el bulevar de Los Olivos y no en Comas, como refirió Zamudio, lo que afectaría la veracidad de su manifestación.
No obstante, altos mandos policiales refirieron ayer que agilizarán las investigaciones para identificar a los responsables de los dos atentados. "De comprobarse que existe algún mal policía detrás de los casos, estos serán castigados con todo el peso de la ley", subrayaron.