Por Eduardo Morón. Economista*
Me resulta curiosa la facilidad con la que se espanta la prensa por la subida del dólar de los últimos días. Inmediatamente preguntan si cuatro días de alza implican una tendencia irreversible y pronunciada. Lo curioso es que temores de similar intensidad se registran cuando apenas hace unas semanas estábamos en la situación exactamente opuesta, con un tipo de cambio que solo parecía apreciarse más y más. Más allá de las fobias de algunos creo que esta volatilidad es sana y ojalá el Banco Central se animara un poco más de lo que aparentemente está animado a dejar que el tipo de cambio siga su rumbo, inclusive aunque vaya de tumbo en tumbo. Pero el Banco Central no pudo con su genio y apenas la percepción era que el tipo de cambio estaba al alza, salió a detenerla con tres días de ventas sucesivas de dólares.
Creo que es importante entender que la volatilidad no es mala per se. La volatilidad hace que las personas y las empresas adopten un comportamiento distinto. Para empezar, el que el tipo de cambio sea volátil hace que todos seamos más prudentes. Deberían ser menos frecuentes comportamientos en los que todo el portafolio se coloca en una única moneda creyendo que pueden ganarle al mercado. No hay nadie que pueda ganarle todo el tiempo al mercado, por eso la gente diversifica.
En estos días de volatilidad me gusta recordarles a aquellos que me pidieron consejo solo para hacer oídos sordos y no mantuvieron un portafolio diversificado. La prudencia implica diversificación del riesgo. Y es bueno que la gente sienta que así como el dólar puede bajar, también puede subir. Esa mayor volatilidad va a ser suficiente incentivo para que se siga desarrollando con mayor dinamismo el mercado de coberturas cambiarias para las empresas.
Nadie compra un paraguas donde no hay riesgo de grandes lluvias. Mire su clóset y no va a encontrar un paraguas. Por eso, me parece bien que el Banco Central permita que haya mayor volatilidad; si no lo permite, el mercado de paraguas cambiarios jamás se desarrollará con la fuerza necesaria. En ese sentido, la volatilidad que hoy vemos en nuestro reducido mercado cambiario es similar a la que vemos en el resto de mercados de la región y no como en años pasados, en que nuestra volatilidad era la mitad o inclusive un tercio que el resto de mercados.
Es importante que el público sepa que aún quedan varios meses más de alta volatilidad. Buena parte de los dólares que entraron a comienzos del año para especular contra el sol aún están esperando el mejor momento para salir, así que si algo es esperable es más volatilidad. El Banco Central no puede poner como objetivo de su acción en el mercado cambiario el que los especuladores pierdan. Lo que está en disputa aquí no es si esta vez ganan ellos o el Banco Central, la verdadera disputa es si volverán a venir o no a pretender ganar especulando contra las acciones a veces demasiado predecibles de nuestra autoridad monetaria.
* UNIVERSIDAD DEL PACÍFICO