Por Rolando Arellano. Doctor en márketing*
Con ocasión del 24 de junio, antes Día del Indio, contaremos unas anécdotas que quizás ayuden a disminuir el racismo y la discriminación en la publicidad y en el comercio, temas que son una carga para el crecimiento de la sociedad y de los mercados en el Perú.
Anécdota 1.- Hace años, cuando estudiaba en ESÁN, tuve un compañero dominicano llamado Leonardo, al que los profesores llamaban "zambito". Leonardo se molestaba, pues decía que en su país él era blanco, aunque para nosotros era un moreno típico.
Anécdota 2.- En Canadá vive mi gran amigo Juan, serrano apurimeño neto, orgulloso de sus orígenes. Si bien en el Perú yo soy un costeño típico --nadie me llamaría serrano-- en Canadá mucha gente piensa que Juan y yo somos hermanos, porque nos parecemos en tamaño, color de piel y pelo, ojos, etc.
Anécdota 3.- Cuando uno visita una reserva india en América del Norte, encuentra muchos indios de pelo rubio y ojos verdes. La razón es que todo aquel que tiene algún ancestro indígena busca ser proclamado como tal, porque los indígenas tienen allí grandes ventajas tributarias.
Anécdota 4.- Recientemente mostré a amigos extranjeros una foto del cantante popular Tongo y les pregunté de dónde creían que era. Muchos, por el color de piel, el tamaño y, sobre todo, por el peso, pensaron que era de algún país desarrollado.
Las dos primeras anécdotas señalan que quizás nuestra evaluación de razas está muy sesgada por la percepción comparativa. Como Leonardo en su país era menos moreno que la mayoría, se identificaba mejor con el grupo de blancos. Igual que Rolando en Canadá, donde, por comparación con un blanco caucásico típico, yo resulto más cercano al tipo andino del que aquí me diferencian.
La tercera anécdota muestra lo importante que es la economía para discriminar a un grupo. Si se gana más por ser indio, entonces habrá muchos aspirantes a indios. Por el contrario, si trae discriminación o castigo, entonces se evitará serlo. Como sucede en el Perú.
La cuarta anécdota nos dice cuánto influye en nuestra percepción de raza el estatus de las personas. Las burlas y críticas racistas a Tongo solo se explican por su extracción social y educación y no por su raza, pues es más blanco y más ario que la mayoría de peruanos.
En fin, a partir de estas anécdotas propongo un ejercicio nacional: que cada peruano ponga un retrato suyo junto a una foto grupal de alemanes o ingleses y vea si encaja bien allí por color de piel, pelo, estatura, etc. Sin duda, casi todos veríamos que somos mucho más peruanos de lo que creemos y, por lo tanto, comprenderíamos que discriminar por raza es absurdo en el Perú. Ahora, si el lector se molestó con la prueba, tenga cuidado, podría tener un complejo que le impedirá crecer a él y la sociedad.
* CENTRUM CATÓLICA / ARELLANO MÁRKETING, INVESTIGACIÓN Y CONSULTORÍA