Por Elizabeth Salazar / Luis García Panta / Pedro Canelo
Las investigaciones de la Jefatura Distrital de San Martín de Porres sobre el ataque del miércoles contra barristas de Universitario de Deportes --que dejó un muerto (Daniel Blanco) y siete heridos-- señalan que el tiroteo habría sido promovido por un delincuente apodado 'Charapa' quien, junto con otros dos amigos del barrio de Piñonate, habría buscado saldar cuentas con un grupo de gente de mal vivir que se había mezclado entre los hinchas.
"Aquí no hubo rivalidades deportivas, se trató de una venganza entre maleantes que, lamentablemente, dejó como saldo la muerte de Daniel Blanco, quien no tenía nada que ver en el asunto. Entre el grupo de barristas iba gente de mal vivir. Los sujetos que estaban esperándolos también lo eran, es decir, es una causa extradeportiva", señaló el coronel PNP, Juan Quiroz Chávez.
Informó que Harry Pérez Olazábal, uno de los siete heridos de bala, registra una orden de requisitoria por robo agravado sin embargo el muchacho fue dado de alta y abandonó el Hospital Cayetano Heredia cerca de las 11:30 a.m. tras dar su testimonio a efectivos de la PNP que acudieron al nosocomio.
Sean barristas o delincuentes comunes los atacantes, para el sociólogo y especialista en temas de juventud, Federico Tong, el ataque del que fueron víctimas los hinchas de Universitario demuestra la facilidad con la que jóvenes desadaptados acceden a armas de fuego y las emplean sin importar la presencia policial, ya que un grupo de agentes escoltaba a la barra. "Estamos ante una peligrosa tendencia de escalamiento de la violencia. Esta se presenta con mayor frecuencia en forma de bandas organizadas cuyos integrantes son jóvenes que dejan las actitudes de pandilla para introducirse en otros delitos como robo, secuestro y asalto. Son, pues, los próximos sicarios", dijo. Este Diario advirtió de la existencia de 20 bandas juveniles en Lima cuyo accionar linda con el crimen organizado, pues se proveen de armas, microcomercializan droga y cometen delitos a pedido de terceros.
MÁS DUDAS QUE CERTEZAS
Los barristas heridos y aquellos que resultaron ilesos tras la balacera dijeron a este Diario que la policía no los cubrió cuando empezó el tiroteo, por el contrario, el poco personal que estaba presente se dispersó. Asimismo, tanto ellos, como efectivos PNP que prefirieron guardar el anonimato descartaron que los atacantes se hayan movilizado en motocicletas. Según fuentes confiables, la escolta policial para los cerca de cien barristas incluía un motorizado en la parte delantera, dos patrulleros en la parte posterior y solo diez efectivos a cada lado, pues, al haberse programado dos partidos de fútbol con poca diferencia horaria no se contaba con suficiente personal a disposición para resguardar los estadios y el recorrido de los barristas. Lo extraño es que la misma noche del ataque, el general Javier Uribe, jefe de la VII Dirtepol, dijo que, en efecto, se contó con 20 agentes de resguardo, pero ayer Quiroz aseguró que fueron 50.
Según se supo, la Dirección de Criminalística del Cono Norte ha citado para hoy viernes y mañana sábado a los policías que custodiaron el desplazamiento de los hinchas de Universitario no solo para aclarar esto, sino también las razones por las cuales decidieron trasladar a los jóvenes por la Av. Zarumilla y no por la Av. Túpac Amaru, su ruta habitual.
Los nueve sospechosos que fueron aprehendidos inmediatamente después del ataque fueron dejados en libertad al no haberse podido comprobar su vinculación con el tiroteo. Agentes de Inteligencia de la Dirincri estaban tras los pasos del 'Charapa' y sus dos cómplices.
SEPA MÁS
Joven fallecido pertenecía a barra
Resistencia
Los amigos de Daniel Blanco, muerto en el ataque, indicaron que era de la barra Resistencia U Norte cuyos miembros no cometen actos delictivos, solo se organizan para animar a su club.
Vivía en Jesús María
Blanco estudiaba inglés y era considerado el más tranquilo del grupo. Vivía en Jesús María, pero ese día decidió ir con sus amigos hasta Fiori para recorrer con la barra de Universitario toda la ruta hacia el Estadio Nacional. "Era parte de la diversión llegar caminando y vitoreando", dijeron sus amigos.
No se conocían
Los siete barristas heridos ya están fuera de peligro. Provenían de Ventanilla y Ate, además de Jesús María.
DEL CONSULTOR
Una falsa dicotomía (*)
Los hechos del miércoles revelan que la violencia juvenil está íntimamente ligada a la inseguridad ciudadana. Uno de los acuciantes problemas es que el accionar de las pandillas juveniles vulnera la tranquilidad pública y muestra serios niveles de violencia y desprecio por la vida.
En los últimos años hay una sinergia perniciosa entre pandillas juveniles y barras bravas. Este hecho obliga a plantear con seriedad cuál es el impacto que la violencia juvenil tiene en nuestro país. Y a su vez invita a profundizar en el diseño de estrategias de prevención del delito.
Quienes cometen un delito deben ser sancionados. Dejemos la falsa dicotomía de mano dura y mano blanda. Con adolescentes y jóvenes hay que asistir a un sistema de responsabilidad penal juvenil, acompañado por proyectos y programas sociales que incidan en educación, salud, empleo y recreación.
Una convivencia pacífica y una ciudad saludable presuponen prestar atención a adolescentes y jóvenes que son víctimas y victimarios. Las exitosas experiencias internacionales que lograron reducir los índices de inseguridad conjugan liderazgo político, estrategias interinstitucionales (policía, fiscalía, Poder Judicial y sistema penitenciario), con políticas de prevención, en el mediano y largo plazo. El desarrollo de las regiones en nuestro país está íntimamente ligado a que tengamos niveles de seguridad aceptable. En un país donde la bonanza económica se hace evidente, es necesario invertir en programas locales, distritales y provinciales en materia de seguridad ciudadana.
(*) Gabriel Prado. Experto en temas de seguridad