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El otro 'clásico', el judicial

Por: Juan Paredes Castro |

Alberto Fujimori vive hoy la víspera de la mayor oportunidad de deslinde que haya tenido hasta hoy respecto de quien fuera su asesor de inteligencia durante diez años: Vladimiro Montesinos.

Solo ese deslinde podrá cambiar en algo o sustantivamente su historia personal y el grado de confianza o desconfianza de los argumentos de su defensa legal.

El principal deslinde pasa, por supuesto, por las graves acusaciones penales que el ex presidente enfrenta. El segundo, por las cruciales explicaciones que le debe al país, de cara a su principal colaborador entre el 90 y el 2000. Y el tercero, por la oferta política de sus partidos y alianzas, que necesitan el indispensable pasaporte de buena conducta de su líder para transitar por el sendero electoral de aquí al 2011.

Fujimori y Montesinos pondrán mañana a prueba, mirándose a los ojos, el peor de los dilemas que les haya tocado zanjar: recurrir al más mínimo detalle de mutua protección judicial, con lo cual harán prácticamente imposible cualquier deslinde, o salvar el pellejo propio, pase lo que pase, dejando abierta la caja de Pandora que encierra la oscura relación entre ambos personajes.

El testimonio de Montesinos intentará reivindicar a un Fujimori efectivamente engañado y engatusado por un ex asesor de inteligencia de cuyas fechorías no estaba enterado el ex mandatario, o buscará hundirlo, reconociendo que nada se hacía sin su orden y conocimiento, inclusive en crímenes como los de La Cantuta y Barrios Altos.

¿Fujimori extenderá por más tiempo su onerosa deuda de explicación al país de la descomposición criminal y moral de su régimen solo para no comprometer a Montesinos y a su vez evitar que este termine de ponerlo contra la pared?

En el supuesto negado de que el ex presidente haya sido una víctima ingenua de su todopoderoso colaborador, ¿acaso no es sorprendente que las agrupaciones políticas del fujimorismo no se hayan preocupado ni se preocupen por exhibir una clara separación de la paja del trigo en relación con Montesinos?

Ocurre que algunos de los que podrían hacer este trabajo de profilaxis formaron parte de las estrategias autoritarias del momento y, de una u otra forma, disfrutaron también de la sombra protectora y cómplice de Montesinos.

Por último, el deslinde de fondo que deberá hacer el fujimorismo es si puede ser una alternativa democrática para el país, ejercicio que pasaría primero por hacer real y efectivo el deslinde penal del ex presidente con su ex asesor de inteligencia.

Bien vale, pues, someter el careo Fujimori-Montesinos al reclamo de la verdad de un importante momento histórico del país, a riesgo de encontrarnos con una nueva versión de la más descarada mentira que hemos conocido hasta hoy.

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