Por Jorge Eslava
El poeta, ensayista y profesor Eduardo Chirinos honra a la literatura infantil peruana con dos libros recientes -publicados por Alfaguara-, que no hacen más que confirmar su fervor por la veta traviesa de la escritura, amén de su personalidad a ratos candorosa y chispeante.
Guilherme. El Koala que llegó por Internet es el primero de los relatos y fue escrito con Isabel Aguiar Barcelos. Nació circunstancialmente, de las cartas que iban y venían de Lisboa a Missoula, donde residen Aguiar Barcelos y Chirinos. El punto inicial de la historia de ficción sucede en una librería, donde Isabel hojeaba plácidamente un libro de ilustraciones para niños, cuando un berrido la sobresalta. Constata con asombro que ha salido de una de las páginas del álbum y que enseguida, para colmo de su desconcierto, el peludo animal le pide ayuda para escapar. Vivaracha, abre su bolso y ZUM el koala aterriza en el fondo entre sus cachivaches.
Ella se las arregla para vivir con el koala, al que bautiza como Guilherme, hasta que debe viajar y decide dejarlo en casa de unos amigos. Se los pasa por internet a Jannine y Eduardo, quienes no tienen niños pero sí una desbordante imaginación y lo mantienen más que entretenido gracias a las peripecias que Eduardo le cuenta en las noches. Guilherme exige ser el héroe en esta historia que tiene el sabor de las antiguas leyendas de caballeros. El meollo consiste en los lances del valiente y apuesto guerrero, quien debe rescatar a la linda princesa de las garras del gato Minhocas. En la gesta participan otros animales y ninguno mete la pata.
La segunda novela ha sido escrita exclusivamente por Chirinos y su título es elocuente: Guillerme. El koala que llegó al Perú. Ahora Guillermo vuelve a la librería para buscar información sobre Perú, porque no soporta el frío en su casa de Lisboa y presume que allá lejos debe ser verano. Desprendidos de la enciclopedia que consulta, aparecen dos simpáticos animales: un oso miope y un perro calato, que pronto serán sus mejores amigos y juntos viajarán al Perú. Así es: otra vez por internet, pero vienen a dar a una de las islas de la costa limeña. Desde acá recorrerán el país por aire, mar y tierra, conociendo su maravillosa geografía, algunas bestezuelas muy pintorescas y a dos niñas encantadoras. Escritas con una prosa afable y vivaz imaginación, ambas novelas emocionan y fortalecen los sentimientos de amistad.
NOVEDADES
La casa amarilla
El cautiverio que sufre la protagonista resulta asfixiante para el lector, pero Rengifo ha conseguido una novela inquietante que toma distancia de sus ambientes antes frecuentados -juveniles y urbano marginales-, para hundirnos en la locura, territorio extremo de la marginalidad. Delicia es una adolescente que está encerrada en un sanatorio psiquiátrico, cuya habitación ha sido pintarrajeado por ella con el arrebatado tono de su delirio. Sumergida en un caótico mundo cotidiano, rodeada de sombras huidizas; mientras el mundo real ha quedado suspendido en su esquizofrenia, provocada por la violación del padre y la aquiescencia de la madre. Lecturas múltiples, analogías sacrosantas y aguda penetración psicológica son logradas con el buen pulso de una prosa alienante y opresiva.
Mini no es una miedica
Si usted disfruta en casa de dos hijos que se adoran como perro y gato, encontrará tantos episodios idénticos en este relato que sospecharán que la autora es una espía doméstica. Pero no, Nöstlinger es una escritora austriaca muy famosa y fecunda -ganadora del premio Andersen en 1984 y con más de sesenta libros publicados-, que cuenta con agilidad e intuición psicológica las ocurrencias entre los hermanos Moritz y la vivaracha Mini, una conflictuada chiquilla pelirroja. Un error de cálculo provoca que ambos bajen en distintos paraderos del tranvía, cuando viajaban refunfuñando con dirección a la piscina. pasarán horas de angustia que terminará por reforzar el cariño que se tienen. Las lindas ilustraciones son de Christiane Nöstlinger (hija de la autora), quien ilustra los ocho o nueve libros de la serie Mini.
Cuentos en verso para niños perversos
Por fin en nuestras librerías los clásicos cuentos de Perrault y los hermanos Grimm mordisqueados y digeridos por el más grande depredador de la cordura y los buenos modales en la literatura infantil. Como buen depredador, el escritor galés se alimenta y perdura fortificado. Un libro extrañado por sus admiradores, que llega en una excelente edición, con las ilustraciones de su compinche Blake y óptima traducción. El volumen contiene versiones sarcásticas de "Los tres cerditos", "La Cenicienta", "Blancanieves", "La Caperucita Roja"... de esta, por ejemplo, hay tantas versiones pero ninguna tan corrosiva y feminista como la que ofrece este autor impertinente: la niña de la caperuza saca un revólver del corsé y le vuela la cabeza al lobo. Luego se la verá paseando por el bosque, muy coqueta, luciendo una pelliza de piel de lobo.