HABLE CON ELLA
Por Marcela Robles
Espectacular. Es lo primero que se me ocurre cuando pienso en Susan Sarandon, que este próximo 4 de octubre cumplirá 62 años, durante los cuales ha demostrado que lo es en todos los sentidos: como mujer, como actriz, y como activista política. Y que es posible pensar en Hollywood sin que te destierren al backstage.
La primera vez que recuerdo haberla visto fue en un lamentable filme llamado "El otro lado de la medianoche". Siempre me pregunté qué hacía esta rubia algo desgarbada de ojos saltones que parecía tener más talento que los demás, hasta que comprendí que solo demostraba que era capaz de sobrevivir en una mala película.
Dueña de un atractivo poco común (ojeras profundas, mirada insospechada, inteligencia fluorescente), Sarandon ya demostró que puede interpretarlo todo. Una camarera desencantada de la que se enamora un yuppie 20 años menor que ella (magnífico James Spader) en la fallida, pero efectiva "White Palace"; una heroína rebelde que usa jeans y armas de fuego en la emblemática "Thelma & Louis"; una mujer que mantiene una de las más excitantes escenas eróticas que he visto con su coprotagonista, Catherine Deneuve, en "El ansia", en la que comparten roles con David Bowie; o una monja que acompaña al cadalso a Sean Penn en "Pena de muerte" ("Dead Man Walking", 1995), papel por el que obtuvo el Óscar, dirigida por Tim Robbins, su pareja desde hace 20 años.
Como actor, Robbins obtuvo también la estatuilla por su rol en "Río místico", de Clint Eastwood, en que se lleva de encuentro a todos los demás. "Me gustan los hombres que lloran", dice Susan, los hombres que escuchan, los que tienen un fuerte componente femenino. Pero al final lo que hace temblar mis piernas es alguien que me diga: "No te preocupes, querida, yo me encargo".
La espléndida Sarandon admite que sus años no la limitan a la hora de tomar decisiones dentro y fuera del celuloide. En recientes declaraciones al diario "La Nación", de Argentina, ha explicado por qué apoya la candidatura de Obama. Jamás hubiera votado por Hillary o Condoleezza Rice solo por el hecho de ser mujeres, ha dicho. Así como tampoco votaría por McCaine, porque nadie parece darse cuenta de su cercanía ideológica con Bush.
La actriz responsabiliza a los medios por la (mala) cobertura de la campaña electoral y sostiene que "solo hablan de la polémica que han inventado entre un hombre negro y una mujer, en lugar de hablar de temas fundamentales. Hay muchos más como yo. Pero eso no significa que las protestas lleguen a los medios. Es difícil no ser cínico con una clase política que desoye las protestas de millones de personas. Además, las nuevas generaciones han perdido toda la inocencia que nosotros tuvimos a su edad".
Pero esta neoyorquina no se remite a hablar de su activismo político, que lleva en la sangre, sino de alguien que se mantiene sexy cuando otros ya piensan en retirarse. Soy una sobreviviente --afirma--, aunque he hecho todo lo contrario a las normas de la industria. "Lo complicado es sobrevivir como un ser humano en este negocio que no tiene imaginación".
Al final, lo que más la ayuda a mantenerse joven es el sentido del humor. "Es fundamental encontrar a alguien en la vida que te haga reír. Incluso, más importante que el sexo. Claro que si además de hacerte reír está el sexo, diría que lo tienes todo".