Por Pedro Canelo
Huancayo. Maldito receso. Esa sana ilusión que había nacido entre Sporting Cristal y el título del Apertura era demasiado intensa como para hacer pausas. Murió cuando se dieron un tiempo. Después de la postergación, el once rimense solo ha sumado un punto de nueve en disputa. Definitivamente algo pasó, algo se desgastó, algún virus incurable afectó a este Cristal de Oblitas que volvió a las canchas muy enfermo. Ya no tiene defensas.
Ayer en Huancayo, los celestes prácticamente compraron la piñata y la torta para que la 'U' comenzara la fiesta del título. Fue una derrota por 3-1 ante Atlético Minero, un resultado improbable hace tres semanas. Ahora solo queda la resignación de una lucha que terminó antes de lo previsto.
Maldito receso porque casi ninguno de los once titulares en el Sporting Cristal regresó en el nivel promedio. Franco Razzotti pasó de la seguridad y la buena técnica al desconcierto, Miguel Ximénez no se recuperó totalmente de su lesión y la última línea pasó de correcta a clamorosa.
AL SACRIFICIO
Villalta, Ramos y el siempre equivocado Anchante han convertido al golero Heredia en el superhéroe de cómic para evitar papelones. Ellos (los zagueros) se equivocan y Heredia tiene que volar ligerito por lo menos unas diez veces por encuentro.
Los dos primeros goles del Minero (Elías y Leiva) fueron errores y desconciertos de la última línea cervecera. Pases a las espaldas, centros fáciles, pero la puerta ya estaba abierta. Cero garantías para lo más importante del balompié moderno: defender.
En el segundo tiempo, el 'Ciego' reacomodó el once. Sacó a un incierto Espejo y le hizo un favor a Anchante al dejarlo en el vestuario. Fueron 20 minutos de ese Cristal seguro y compacto que peleó el campeonato durante 21 fechas. Cominges tuvo tres y anotó una. El empate no era un disparate, pero apenas comenzaron los contragolpes del Minero, apareció Heredia para evitar y evitar. Hasta que Franco Mendoza abrió los ojos de todos en el Rímac. La pelea por el campeonato fue solo un sueño y nada más. Despiértate, de una vez.
Se acabó el Apertura, Cristal. Se acabó porque detener el paso fue mortal para tus jugadores, porque tu columna vertebral en la defensa regresó torcida de su paso por la selección. Al parecer esas goleadas con México y Uruguay dañaron la autoestima de Villalta, Prado y Hernández. Quizá tantos goles les dejaron la idea de que no eran tan buenos como pensaban. O mejor, que eran más malos de lo que parecían.
Viene el Clausura y se comenta que al Rímac llegarían Johan Vásquez y Junior Ross. Dos jugadores de avanzada para un equipo que necesita dos centrales y dos laterales. Urgente, por favor, hagan algo. No hay defensas en Cristal. Y en el fútbol actual nadie puede curarse sin tenerlas.