Jonathan dos Santos Alves, de 18 años, estuvo perdido 48 días en la selva de Manaos, Brasil, a donde se internó para cazar con sus amigos. Edilson Avelino dos Santos, su padre, lo encontró descalzo al borde de un río, con 20 kilos menos y con heridas en la cabeza y la espalda. "Lo sujeté en mis brazos y le aparté los insectos de la boca. Intenté reanimarlo, pero él apretó los dientes y murió", contó consternado.
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