Por EstanislaoVillasante. Catedrático
Encontrarse con personas que transmiten calidez y naturalidad en la comunicación interpersonal es un agradable obsequio social.
Esa es la percepción que se tiene cuando uno está frente a personas como Iván Rodríguez Chávez, rector de la Universidad Ricardo Palma y presidente de la Asamblea Nacional de Rectores, cuya sencillez, honestidad y equilibrio emocional, como parte de su eficiente gestión, le han valido para ser incorporado como miembro del Consejo Nacional de Educación y designado presidente del Consejo Universitario Andino.
Somos testigos de que su actuación en la Universidad Ricardo Palma se orienta por principios sólidamente asumidos desde el seno familiar, más tarde puestos en práctica en su labor de dirigente estudiantil en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y luego como autoridad tanto en la Universidad de San Martín de Porres como en la Universidad Ricardo Palma. Al compartir con él tareas académicas o administrativas percibimos que priman en sus actos la serenidad y sentido de tolerancia como atributos enarbolados con naturalidad. Observamos, además, que sus decisiones siempre intentan ser coherentes con la verdad y el sentido de justicia social.
Estos atributos son percibidos como verdades objetivas en los actos vinculados con la función de presidente de la ANR, cuya gestión la ha desarrollado en permanente coordinación e interacción con los rectores de las universidades públicas y privadas que la integran.
Así lo evidencia también el sólido planteamiento y defensa de la homologación de los sueldos de los profesores universitarios, luego del fructuoso trabajo desarrollado ante el MEF por la respectiva comisión de rectores presidida por el doctor Manuel Burga.
Es destacable el impulso que se viene otorgando a la investigación y gestión del Fondo Editorial de la ANR. Tanto las investigaciones realizadas como el financiamiento y publicación de las mismas así lo evidencian. Nos basta citar, como ejemplo, el "Ránking universitario" elaborado por el prestigioso académico e investigador universitario doctor Luis Piscoya Hermoza, así como la segunda parte del "Mapa cultural y educacional del Perú", obra recientemente publicada.
Otro meritorio ejemplo lo constituye el concurso anual de tesis de posgrado (cuarta versión) que impulsa la ANR, motivando a sus autores con un premio pecuniario, más la respectiva publicación de los trabajos seleccionados. Igualmente, el financiamiento de investigaciones con un fondo creado específicamente con el propósito de estimular a quienes, con esfuerzo, desarrollan trabajos de investigación de alto nivel. En la actualidad, más de seis trabajos han recibido la autorización de ser financiados y luego publicados por el Fondo Editorial de la ANR.
Van en esa misma perspectiva los programas de capacitación desarrollados en el marco de la cultura de la calidad, así como el fondo creado para el financiamiento de becas para profesores, en convenio con entidades universitarias francesas o el fondo de becas para alumnos de universidades nacionales, cuyo rendimiento académico los acredite como aspirantes a gozarlas a partir del segundo semestre.
Es por ello que consideramos justo reconocer la gestión ejemplar desarrollada por el doctor Iván Rodríguez Chávez, quien ha evidenciado centrar su accionar público en principios sólidamente constituidos, hecho que lo acredita para continuar liderando el importante rol que cumple la ANR de las universidades públicas y privadas del país.