Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
EDITORIAL

El Gobierno y el shock que exige el fútbol

Un cambio radical y efectivo en el fútbol peruano implica riesgos y sacrificios. Así, la inevitable intervención de la fracasada Federación Peruana de Fútbol (FPP) para lograr el descabezamiento de Manuel Burga y el reemplazo de la camarilla dirigencial es una decisión que debe tomarse ahora si es que queremos mejores resultados futuros.

Lo trágico sería acostumbrarnos al fracaso y a los descarados discursos exculpatorios. A estas alturas de crisis terminal, resulta intrascendente discutir si son tres o cuatro meses de castigo para los llamados jugadores parranderos. Esos ya quedaron harto desacreditados, al igual que la Comisión de Justicia.

Aquí hace falta un shock, aunque suene traumático, para revertir esta amarga y dolorosa situación deportiva. Si bien, pende la amenaza de que una acción tan enérgica como la intervención del Estado en la FPF --con toda la institucionalidad pública inmersa en el tema-- termine costando la desafiliación de la FIFA, la verdad es que no podemos vivir bajo ese chantaje y soportar por varios años la infame presencia de ese atajo de aprovechados.

Otra opción es pedir un pronunciamiento del Gobierno en un tema específico: el cese de Burga vía la Asamblea de Bases. Es decir, que el Gobierno --tal vez no mediante el IPD, sino a través del propio presidente Alan García- invoque a los presidentes de las federaciones departamentales para convocar una asamblea destinada a revocar al directorio de la FPF. Con el 90% de los votos es posible dar un giro de 180 grados en la FPF con otro tipo de dirigentes.

Hay un clamor popular que reclama manos a la obra y cambios drásticos. Una reciente encuesta de Ipsos Apoyo reveló que el 96% pedía la renuncia de Burga y un 92% considera necesarios los cambios en el fútbol, aunque ello implique la desafiliación de la FIFA.

¿Qué esperamos entonces? ¿Acaso otra humillación internacional o una segunda francachela previa a un partido? Puede que al principio haya que pagar un alto precio, como quedar fuera de toda competición internacional, pero el beneficio que vendría después, con un trabajo planificado, serio, honrado y a largo plazo, resultaría superior. La consigna es una: hay que echar a los que no sirven y solo se sirvieron a sí mismos, para reemplazarlos por peruanos con ética, vocación de servicio y real entusiasmo deportivo.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook