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EL OBJETIVO ES COMBATIR LA INEQUIDAD

La gerencia por la pobreza

Por Enrique Vásquez Huamán. Investigador Universidad del Pacífico

Oficialmente la pobreza se redujo 5,7 puntos porcentuales según la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) 2007 del INEI. Sin embargo, la encuesta de Ipsos Apoyo encargada por El Comercio captó un sentir particular: el 54% de la población cree que no se está reduciendo la pobreza y que la economía solo está beneficiando a lo que más tienen. Qué verdad había sido este sentir. Nosotros trabajando la misma Enaho 2007 del INEI hemos encontrado tres argumentos por lo cual la mayoría siente que las cosas aún necesitan mejorar.

En primer lugar, del total de las personas que han salido de la pobreza, según el INEI durante el 2007, el 33% aún se siente pobre y el 51% se siente más o menos pobre. En segundo lugar, hay que mirar la pobreza calórica es decir aquella vulnerabilidad que expresa la inadecuada ingesta de calorías. Si bien se nos bombardeó mediáticamente que en Loreto y Ayacucho la pobreza se había reducido espectacularmente, la pobreza calórica nos denota una situación distinta: En Ayacucho, el 36% son pobres calóricos y en Loreto, 24% sufre casi de hambre. Finalmente, los voceros del Gobierno intentaron convencer a la opinión pública que gracias a los programas sociales la pobreza se había reducido. Nosotros hemos medido el nivel de eficacia de los programas a partir del porcentaje de personas que reciben ayuda pero que no les corresponde. Con la misma Enaho 2007 del INEI hemos hallado que 3,8 millones de personas están accediendo a la ayuda social de 7 programas sociales pero no deberían. Por lo tanto, y como ejemplo, los programas sociales como el Seguro Integral de Salud brinda apoyo a 1,7 millones y el Vaso de Leche a 1,2 millones, sin que le corresponda como población objetivo. En suma, urge reformar el gasto social pues hay demandas sociales insatisfechas.

Lo más grave no solo son estos niveles de efectividad del Estado para generar oportunidades para los más pobres. Lo central es luchar contra la desigualdad. ¿Sabía usted que el 10% más rico de la población tiene una capacidad de gasto per cápita promedio de casi 18 veces la capacidad de gasto per cápita del 10% más pobre del Perú?. Por lo tanto, el Gobierno necesita ponerle muchísima energía tal como la ha puesto en el desembalse de normas para acogernos al TLC.

Gran parte de las energías deberían orientarse a invertir prioritariamente en la gerencia estratégica de la inversión social del Estado para luchar contra la inequidad. Reformar los sistemas operativos (información para identificar a los beneficiarios y así evitar las filtraciones, logísticos para proveer bienes y servicios públicos costo-efectivos, de monitoreo y evaluación para asegurar el cierre de las brechas sociales) es una tarea que no se puede seguir postergando. La desidia puede llevarnos a generar factores de inestabilidad social y ello es crítico para asegurar un verdadero crecimiento inclusivo. Todo somos seres humanos que merecemos las mismas oportunidades. Mantener la distancia entre ricos y pobres en el Perú no es digno de un buen gobierno.

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