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CRÓNICA. DE LOS ALPES A LOS ANDES

Casillas también ataja con el corazón

A pocos días de ganar la Eurocopa, Iker Casillas visitó el poblado de Patabamba, Cusco. Junto con el ex jugador Emilio Butragueño, el gran arquero español mostró su grandeza y sensibilidad

Por Fabricio Torres Del Águila. Enviado especial

CUSCO. Para qué necesitas tribunas, gente, pantallas gigantes y reflectores cuando tienes todo esto alrededor. Iker Casillas mira el horizonte y con seguridad no puede creer lo que ve: el majestuoso Valle Sagrado de los Incas, con algunos nevados a lo lejos, acompaña esta imagen tan surrealista como verdadera. Hace una semana, millones de personas lo veíamos por televisión consagrándose como el mejor y levantando el trofeo como capitán de la España campeona de la Euro 2008. Apenas seis días después, unos pocos lo vemos en una faceta desconocida en su personalidad: la de apoyar las causas humanitarias en poblados olvidados por el tiempo. Hasta las vacas lo querían a Iker.

"Cuando Emilio (Butragueño) me dijo para apoyar las labores de Plan España (la ONG que hizo posible la llegada de ambos personajes del Real Madrid), yo le pedí venir para Sudamérica, especialmente para Perú. Hace muchos años conocí a una persona peruana que me ayudó muchísimo, y a través de ella es que comencé a interesarme en este país. Hoy estoy acá, feliz por el recibimiento, feliz por la gente y bastante contento de darle alegría a este grupo de chavales con quienes nos vamos a agarrar en un partidillo", explicó Casillas.

En la cancha de fútbol de la localidad de Patabamba --provincia de Calca, a 90 minutos de Cusco-- no entra un alfiler. No tiene tribunas, pero casi todo el pueblo se ha dado cita para ver a Emilio Butragueño, ex mundialista español, capitanear al equipo azul y para presenciar las atajadas de Iker Casillas, capitán del equipo blanco. Los niños del poblado --los más aplicados, según la gente de Plan Perú, entidad que trabaja desde hace 12 años en nuestro país-- se alistan para darle a la pelota en las alturas cusqueñas. Iker confiesa haber jugado en Bolivia hace varios años, pero Butragueño, con la '7' en la espalda, probará que la altura no es un mito, sino una realidad.

La fiesta había empezado dos horas antes, cuando Casillas y Butragueño fueron recibidos bajo una lluvia de rosas y declarados ilustres visitantes por el alcalde de Patabamba. La banda local regalaba sonidos típicos y el sol empezaba a desafiar a la piel. Los niños mostraban carteles de bienvenida a los nuevos ídolos aun cuando desconocían el valor de la presencia de ambos personajes que el día anterior habían visitado la Ciudadela de Machu Picchu.

"Me he quedado impactado de lo hermosa que es", dice Iker. "Es bellísima, y su gente, fenomenal", agrega el portero del Real Madrid. "Yo digo lo mismo --toma la posta el 'Buitre'--, pero quiero decirles que me quedé muy encantado con el maíz (choclo). ¡Jo! Qué maravilla, eh. Y también me ha gustado la chirimoya, la granadilla y todo lo que hemos probado".

Ambos han compartido momentos con los pobladores de Patabamba. Estuvieron en la escuela conversando con los maestros, en el salón de los recién nacidos escuchando cómo las mamás se las ingeniaban para, con lo poco que hay por este lugar, darles a sus bebes clases de estimulación temprana. Luego regalaron pelotas, firmaron autógrafos, recibieron regalos y conversaron en la rueda de prensa.

CORAZÓN ENORME
Butragueño destacó el profesionalismo de Casillas, en uno de los momentos más emotivos de la tarde: "Él sé comprometió antes de saber que llegarían a la final de la Eurocopa y ha cumplido. Esta es su primera presentación oficial tras los festejos de la Euro. Si bien podría estar de vacaciones, Iker está acá con nosotros. Creo que antes de ser el mejor portero del mundo, él es una grandísima persona". Por supuesto, el gesto fue agradecido con palmas por todos los asistentes, lo que es como decir por casi todo el pueblo.

Ahora Iker está por calzarse los guantes a casi cuatro mil metros sobre el nivel del mar. No tiene palabras para salir del asombro. No es el estadio Ernst Happel que lo vio consagrarse como el número 1, pero esta canchita tiene su propio y celestial encanto. Junto con su equipo, hace hurras y los insta a ganar y divertirse. El partido acabaría sin goles y en los penales, Casillas caería ante el 'Buitre' al recibir un gol del ex futbolista y fallar su remate definitivo. "Ha sido hermoso ver cómo los chavales han dado todo por ganar. Verlos contentos a ellos es lo que nos propusimos y creo que hemos cumplido", dijo Butragueño.

El programa está al caer. Antes de que eso ocurra, el azar llevó a que Luis Choy, fotógrafo de este Diario, y quien esto escribe flanquearan a Casillas a la hora del almuerzo. Choy probó la ensalada y le juró que no era picante. Iker advirtió, en broma y hasta tres veces, que si acaso picaba, algo se podía armar. Mi aporte fue más simple: recomendarle el espumoso queso fresco, una delicia para cualquier paladar. Tanto así que Butragueño quería ver la forma de llevarse algo de esa maravilla hasta España, destino al que se embarcan hoy.

Antes del adiós, Casillas y Butragueño dejaron regalos del Real Madrid para los niños. Antes de subir al bus, Iker le regaló su gorra a un enano que se cruzó en el camino. El sol quemaba sin piedad y la vaca pastaba moviendo la cola.

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