RISING DOWN
"Rising Down" el más reciente disco de The Roots, es una notable actualización de las recordadas premisas políticas de Public Enemy (las rimas incluyen lemas que en los años sesenta no habrían desentonado en un búnker de las Panteras Negras), pero a diferencia de la legendaria banda liderada por Chuck D y Flavor Flav, los de Filadelfia han optado por grabar sus temas en vivo, con instrumentos reales en lugar de trabajar con 'overdubbs', sonidos enlatados, samplers o cajas de ritmo. Para llevar la propuesta al límite, las canciones están construidas sobre ritmos despojados y melodías minimalistas, con muy pocos adornos o ganchos que podrían pasar por 'pop'. Al respecto, quedan dos opciones para el oyente: sentirse decepcionado por la aparente falta de encanto de las canciones o sorprenderse con la asombrosa capacidad de The Roots para construir sus temas sobre simples líneas de bajo, sencillos ritmos basados en palmadas o, en los casos más radicales, nada más que silencio. Hace unos años, el poeta Mario Montalbetti me dijo que "Hijo de Jesús", la aclamada novela del escritor estadounidense Denis Johnson, era un libro 'sin grasa'. Lo mismo podría decirse de este disco de The Roots. Quizás no luzca apetitoso, pero una vez que ha sido digerido, "Rising Down" solo puede hacerte bien. Es pura fibra. [FRANCISCO MELGAR WONG]
EL ESPÍRITU DE JULIETA
El formato 'Unplugged' que popularizó la cadena MTV durante buena parte de la década de los noventa (y fines de los 80) brindó durante mucho tiempo la posibilidad de que los artistas más connotados del momento se presentaran frente a su público sin mayores afeites y, así, demostraran lo buenos músicos que eran. Eso, está claro, era una absoluta idiotez: la música es buena o mala, sin que importe si esta es presentada de manera 'desenchufada' o no. En tal sentido, no son muchos los discos 'Unplugged' que realmente valen la pena. Felizmente, este trabajo de Julieta Venegas sí rompe de manera muy eficaz el molde, con sus canciones recién estrenadas, sus invitados estelares (desde Marisa Monte hasta Gustavo Santaolalla) y la calidez habitual de nuestra mexicana favorita. [RCA]
VIVEN LOS AÑOS 80
Los alemanes Atrocity se iniciaron, hace más de veinte años, como virulentos representantes del death metal, pero con el tiempo se hicieron menos extremos y más oscuros, más próximos al gothic, y mucho más dramáticos. Su nuevo trabajo es una rendición a la década del 80 desde una perspectiva dark: el segundo volumen del "Werk 80" (lanzado once años atrás). La experiencia interesa: imagine a Depeche Mode ("People are People"), Simple Minds ("Dont You Forget About Me"), A-Ha ("The Sun Always Shine on TV") o Alphaville ("Forever Young") en clave de metal gótico. Una traslación de estéticas que demuestra, una vez más, que la música sigue siendo música, sea cual fuere su envoltura. Dele una oportunidad. [RV]