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ENTREVISTA. ÓSCAR HAHN|

Poesía, amor y fantasmas

JUNTO CON JORGE EDWARDS Y GONZALO ROJAS, EL POETA ÓSCAR HAHN ENCABEZA LA DELEGACIÓN DE AUTORES CHILENOS QUE LLEGARÁ A NUESTRO PAÍS PARA LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE LIMA

Por Enrique Planas

Tenía 16 años y una enamorada que debía esperar todos los días en la plaza, a la salida del liceo. El poeta Óscar Hahn (Iquique 1938), recuerda cuando su 'polola' le demandó escribir para ella un acróstico.

Él ni siquiera entendía la naturaleza del pedido. Ella le explicó que se trataba de escribir su nombre en forma vertical y después hacer un verso que empezara con cada letra. "Yo de poesía no sabía nada", recuerda ahora. La única manera de salvar aquella situación era prometerle llevárselo al día siguiente. De repente, se le ocurrió visitar a un amigo suyo, varios años mayor, que se consideraba poeta. "No te preocupes, yo te lo hago, preséntalo como si fuera tuyo", le dijo. Realizó el acróstico y el joven Hahn lo copió con su letra para entregárselo a su dama al día siguiente. "Llegué a la plaza y salió la niña. Lo primero que me pidió fue el acróstico", explica. Al leerlo, ella dedujo que aquellos maduros versos enamorados no podían ser de su autoría. "Por supuesto, me negué y me hice el ofendido. Entonces me pidió que le escribiera otro allí mismo. Yo pensé, total, que me salga cualquier cosa. Por último, le digo que el otro me salió mejor porque lo pensé mucho rato. Hice uno como podía, y se lo entregué. Al leerlo, ella respondió: "Te creo".

De regreso a casa, el debutante poeta pensaba en lo fácil que le había resultado escribir aquellos versos. "Llegué a casa muy entusiasmado con esta especie de juguete nuevo que había descubierto, y escribí un poema tras otro hasta llenar un cuaderno", recuerda Hahn. Pero sucede que, volviendo del colegio, leyendo sus poemas, pensó que no eran gran cosa. Entonces tomó aquel cuaderno y lo lanzó al río. De allí pasó un tiempo y empezó de nuevo. Así nacieron los primeros poemas que se animó a publicar a los 17 años.

Hahn, considerado hoy el autor chileno más importante de la generación del sesenta, reconocido por su personalísima manera de conciliar el habla coloquial con sus lecturas de la lírica del Siglo de Oro español, siempre recordará con cariño a aquella niña que no solo fue la musa de su creación sino también de su autocrítica.

¿Hasta ahora conserva esa autocrítica tan severa? Sé que es un escritor que produce muy lentamente
Sí, efectivamente. Lo que pasa es que mi método es el no tener ningún método. De repente, me vienen a la cabeza uno o dos versos sueltos y los anoto en algún papelito, sin saber qué sucederá con ellos. Días después los releo y esos mismos versos que yo llamo 'apariciones' empiezan a parir otros versos que van constituyendo un poema. En algún momento puedo determinar cuál es el tema del poema y entonces les pongo el título. No tengo ningún plan.

¿Y cómo mantiene un cierto control sobre lo que escribe?
Lo que pasa es que los primeros versos generan otros y, en ese punto, se genera una especie de borrador. A ese borrador yo le meto mano. Allí es donde está el control, la experiencia estética.

Es un lugar común la presencia de la dictadura chilena en la biografía de los principales escritores españoles. ¿Cómo lo marcó su temporada en la cárcel, esperando la orden de ser fusilado?
Estuve 10 días preso en Arica, donde era profesor de literatura en la Universidad de Chile. El 11 de setiembre, la madrugada del golpe militar, llegó una patrulla a mi casa empuñando sus ametralladoras. Casi tiran abajo la puerta. Me sacaron y me metieron en un camión donde había otros alumnos y profesores. Muchos conocidos estaban tirados allí boca abajo. Nos llevaron a la cárcel pública de Arica, y en algún momento nos dijeron que nos fusilarían a la mañana siguiente. Ese día fue una tortura, pero al final no pasó nada.

¿Era una táctica de amedrentamiento?
Claro, era una tortura psicológica. Pero de hecho, a otros los sacaron, y no volvieron más. Están entre los desaparecidos.

Era una lotería...
Sí, porque la gente que a la que fusilaban tenía mis mismos antecedentes. No había ninguna distinción entre ellos y yo. Era la lotería de la muerte, la ruleta rusa total.

¿Cómo logró escapar de esa pesadilla y enseñar en Estados Unidos?
Lo que ayudó es que antes del golpe militar yo había sido invitado al taller internacional de escritores de la Universidad de Iowa y había aprovechado mi estadía allí para hacer un máster en la universidad. Luego regresé a Chile y viví el golpe. Salir para mí fue relativamente fácil, porque había postulado a varias universidades para el doctorado. Entonces uno era mucho menos sospechoso si partía a Estados Unidos.

En 1981 publicó "Mal de amor", intenso libro de poesía romántica. Uno se pregunta qué vio en él la dictadura para prohibirlo.
Ellos no dieron ninguna razón. De hecho, el editor pensó con sentido común que un libro de poemas de amor no tendría ningún problema con la censura. Entonces lo publicó y lo distribuyó antes de tramitar lo que se llamaba 'permiso de circulación', que era otra forma de llamar a la censura. Y se lo negaron. Le ordenaron incluso que retirara todos los libros de las librerías y que los hiciera desaparecer. Nunca lo voy a olvidar porque me lo dijo él mismo. Cuando preguntó la razón, el militar le dijo: "Nosotros no damos explicaciones, damos órdenes". Y se acabó la discusión.

Se tejió la hipótesis de que un poema, que en su formulación parecía una plegaria a la Virgen, fue lo que escandalizó a algún militar muy religioso
El "Washington Post" fue el que lo dijo, pero no sé de dónde sacaron eso. Que había sido un poema llamado "Misterio gozoso" en el que no hay ninguna referencia a la Virgen, salvo el título. ¿Cómo llegaron a saber eso? No tengo idea.

A veces los autores tienen una relación de amor-odio con sus obras. A veces estas llegan a ser célebres por razones que se escapan de las manos. ¿Qué siente hoy por un libro como "Mal de amor"?
En realidad, ese libro es muy especial para mí. Primero, porque está basado en una relación que ocurrió realmente y que fue bastante tormentosa como puede entenderse al leerlo. Y luego, está el asunto de la censura. Es un libro que ha tenido su vida propia sin buscarlo.

Con ese libro la crítica lo etiquetó de inmediato, considerando a Óscar Hahn un autor de versos de amor y muerte. Pero hay en este libro un tema que no vieron los críticos: la presencia del fantasma, personaje que aparece en buena parte de su obra...
La verdad es que últimamente sí ha sido visto. En el último número de la revista "Proa" de Buenos Aires aparece un artículo sobre los elementos fantásticos en mi poesía. El problema es que en Chile juran que yo solo he escrito dos libros: Arte de morir" y "Mal de amor", y el resto no tienen idea de que existen.

En "Mal de amor", el fantasma representa la sublimación del amor, del amor sin cuerpo.
Exactamente. El erotismo en ese libro va más allá del cuerpo, porque incluso ese fantasma que no tiene cuerpo tiene sentimientos eróticos hacia la mujer amada.

Supongo que al ser un libro nacido de la experiencia, la idea del fantasma tiene mucho que ver con la ausencia, con el amor perdido.
El amor es lo que le da materialidad al amante. En el momento que la amada lo abandona, él se desmaterializa totalmente y se transforma en un fantasma. Para hacerse entonces presente, se cubre con una sábana, con una funda de almohada o con una toalla para que la amada no sepa que él está allí. Y allí surge una experiencia erótica.

Hace treinta años trabaja en el departamento de Literatura de la Universidad de Iowa. ¿El profesor universitario entorpece al poeta?
Sí, lo entorpece, pero no en la literatura. Los departamentos académicos en todas las universidades están llenos de personas que parece que tuvieran un odio por la literatura en lugar de sentir amor por ella. Muchas veces muestran resentimiento a los colegas que son escritores o son muy competitivos. Luego hay toda una burocracia universitaria en la que uno pierde demasiado tiempo haciendo informes sobre toda clase de cosas inútiles, y claro, eso le resta a uno energía para crear. En cambio, lo que a mí me da energía son los alumnos. Ellos están rotando siempre, y por ello se mantienen siempre jóvenes. Eso es para mí lo mejor. Lo otro, no me interesa.

Usted ha comentado que escribió poesía contra la guerra al ver a algunos de sus alumnos partir a Iraq. ¿Cómo equilibrar lo social y lo íntimo en su obra?
Es una reacción espontánea. No es que me proponga escribir poemas contra la guerra. No tengo ningún plan predeterminado. Pero cuando das clases en una universidad y ves por la ventana los camiones de los soldados que van de Iowa City a los aeropuertos militares que los llevaran a Iraq y dos o tres meses después regresan en un ataúd, eso, por lo menos, me produce una sensación de rabia contra el sistema, la guerra y las grandes corporaciones. No es algo que lees en el diario o ves en la televisión, es un hecho que vives y que causa pánico, rabia, impotencia.

PERFIL
NOMBRE Óscar Hahn.
LUGAR Y AÑO Iquique, 1938.
TRAYECTORIA
Es uno de los invitados chilenos más importantes en la próxima Feria del Libro de Lima, que se realizará del 24 de julio al 2 de agosto en el Centro de Convenciones del Jockey Plaza. Estudió y ejerció la carrera de Pedagogía en Literatura en la Universidad de Chile, en Arica. En 1972, obtuvo el grado de Master of Arts en la Universidad de Iowa. Regresó a Chile para trabajar como docente universitario. La dictadura lo obligó a salir del país y radicar en Estados Unidos. Entre 1978 y 1988 fue colaborador de Handbook of Latin American Studies de la Biblioteca del Congreso de Washington D.C. Actualmente es miembro de la Academia Chilena de la Lengua, y profesor de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Iowa. Obras principales: "Esta rosa negra" (1961), "Suma poética" (1965), "Agua final" (1967), "Arte de morir" (1977), "Mal de amor" (1981), "Imágenes nucleares" (1983), "Flor de enamorados" (1987), "Tratado de sortilegios" (1992), "Versos robados" (1995), entre otros.

UN POEMA
Televidente
4Aquí estoy otra vez de vuelta en mi cuarto de Iowa City
4Tomo a sorbos mi plato de sopa Campbell
4Frente al televisor apagado
4La pantalla refleja la imagen de la cuchara entrando en mi boca
4Y soy el aviso comercial de mí mismo que anuncia nada a nadie

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