DESTINO INTERNACIONAL. Rincones de Italia
Por Rosabella Álvarez- Calderón
Hay muchas razones para visitar Tívoli, poblado situado a unos 30 kilómetros de Roma. Siempre resulta un placer recorrer sus estrechas calles empedradas, admirar sus casas, edificios e iglesias y sentarse a tomar un café o una copa de vino en alguno de sus pintorescos bares. Estas calles medievales también albergan modernas tiendas de ropa y zapatos (los italianos aman la moda). Sus pobladores viven, trabajan y pasean sus perros en un ambiente que combina lo moderno y lo tradicional.
En Tívoli se encuentran dos sitios declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco: La Villa Adriana --antiguo palacio del emperador romano Adriano-- y la Villa d'Este, construida en el siglo XVI por el cardenal Ippolito II d'Este, cuyo enorme jardín es famoso por sus maravillosas fuentes, cascadas y espejos de agua decoradas con esculturas, pinturas, frisos y mosaicos de colores.
El jardín se encuentra dividido en varios niveles unidos entre sí por escaleras de piedra y mármol.
PASEOS Y RUTAS
Llegar a la villa es fácil, ya que desde la entrada de la ciudad hay varios carteles que indican el camino.
El recorrido de los jardines comienza saliendo del palacio hacia el lado derecho. Guiados por el sonido producido por las caídas de agua llegamos a la Fuente Ovalada, la cual está decorada con estatuas de personajes mitológicos y cuyas cascadas y fondo rocoso representan las montañas y ríos de la zona.
Siguiendo hacia a la izquierda está la Fuente del Órgano, que contiene un órgano que funciona con energía hidráulica y que toca música durante cada dos horas a partir de las 10.30 a.m. Durante unos minutos disfrutamos de un simpático concierto. Desde aquí se tiene una vista panorámica de las cascadas de la Fuente de Neptuno y de los espejos de agua. El contraste entre la vitalidad y energía de los chorros de agua que parecen bailar con la tranquilidad y serenidad de los espejos de agua nos deja impresionados.
Dejamos la Fuente del Órgano y bajamos hacia los espejos de agua, que una alguna vez albergaron cisnes y peces. El camino nos lleva por un túnel que parece una gruta y podemos ver y escuchar los chorros de agua caer muy cerca de nosotros. Finalmente, llegamos al nivel inferior de los jardines, donde se goza de una espléndida vista de las cascadas de la Fuente de Neptuno.
Volvemos a subir la escalera para recorrer la Avenida de las Cien Fuentes, que consiste en un pasadizo rodeado de arbustos y árboles con pequeñas fuentes en los que los chorros de agua forman elegantes curvas.
Al final de este recorrido llegamos a la Fuente de los Dragones, una impresionante composición enmarcada por una gran escalera de mármol que lleva a los niveles inferiores de los jardines y donde los chorros de agua vuelan en varias direcciones, casi escondiendo las estatuas de los dragones, símbolo de la familia del cardenal d'Este.
Otras fuentes interesantes ubicadas al extremo izquierdo de los jardines son la de los Búhos y la de Roma (Rometta), una de las más antiguas del complejo.
ALLÁ VAMOS
Cómo llegar: La ciudad más cercana a Tívoli es Roma. Algunas líneas aéreas que llegan son KLM, Lufthansa e Iberia. De Roma puede tomar una visita guiada. Si no, puede llegar por tren tomando la línea B del Metro hasta la estación Tiburtina y de ahí tomar el tren regional (línea Roma-Pescara) hasta Tívoli. El trayecto dura 1 hora y el boleto cuesta 2.3 euros. Si va en tren, la caminata hasta el centro dura entre 20 y 30 minutos.
Cuándo ir: Está abierta todo el año, salvo los lunes y feriados, de 8.30 a.m. hasta una hora antes de la puesta del sol. En verano abre de noche los viernes y sábado.
Más información: http://www.villadestetivoli.info/indexe.htm.