El deporte mundial vivió el domingo último una de esas batallas épicas que aún hoy siguen dando mucho de que hablar. El rey vigente, Roger Federer, tuvo que hincarse ante el príncipe emergente, el español Rafael Nadal, el chaval de 22 años que demostró que con una excelente preparación física se puede doblegar hasta al más duro rival.
Las exigencias internacionales no permiten que haya dos números 1, aunque los dos han demostrado que lo son.
Qué envidia generan en el deporte peruano estos dos tenistas mundiales. Nadal se ha superado a sí mismo y ganó en una superficie que no le era muy amistosa. Pero lo logró. Y sus primeras palabras fueron de elogio para su rival, como antes también lo ha hecho Federer. Otra demostración de su categoría. Cuánto necesitamos gente así, que en los momentos de triunfo, como en las derrotas, tenga la hidalguía y caballerosidad para reconocer el esfuerzo que el oponente también ha hecho.
Más información:
Rey sin corona