COLOMBIA. DESGARRADORA HISTORIA
Por Susan Abad. Corresponsal
BOGOTÁ. Nadie pudo contener el llanto. La escena del sargento Jairo Durán fundido en un abrazo con doña Emperatriz y Ana María, madre e hija del capitán Julián Ernesto Guevara, muerto en cautiverio en enero del 2006, tras siete años de secuestro, conmovió a los que asistieron a la entrega del diario que el ex secuestrado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) guardó por años y que logró traer la semana pasada de la selva.
La entrega de varios cuadernos en los cuales el capitán relata los vejámenes, las penurias, el sufrimiento, a los que fue sometido por las FARC, se realizó luego de una misa a la que asistieron los policías rescatados la semana pasada, junto con sus familiares y decenas de compañeros de la institución.
"Mi capitán se murió de a poquitos", había contado el fin de semana Durán en el programa "Las voces del secuestro", al que asistió junto con otros diez compañeros que, gracias a una precisa y espectacular operación de inteligencia militar, recuperaron la libertad junto a Ingrid Betancourt y tres estadounidenses.
PALUDISMO
Sollozando y con voz entrecortada el policía relató que la salud del capitán Guevara comenzó a deteriorarse a mediados de noviembre del 2005. "Llegamos a un nuevo campamento y a mi capitán le comenzó una tos bastante fuerte, que nunca se le quitó. Dejó de comer, hasta el punto que ya la piel le forraba los huesos. Ya no podía valerse por él mismo", narró Durán.
"Sus huesos estaban forrados por la piel. Era como un cadáver. Entonces yo lo alimentaba, lo bañaba, lo afeitaba... cuando tenía que hacer sus necesidades fisiológicas, lo montaba a mi espalda, como jugando al caballito, y lo llevaba hasta el sitio", dijo el sargento. Añadió que las FARC solo le permitieron acceso a una supuesta enfermera, que después de tomarle una muestra de sangre le diagnosticó paludismo.
"Entonces la mujer dijo que le iba a recetar unas pastillas y varias inyecciones de benzetacil. Es que en la selva uno no tiene derecho ni a enfermarse. Yo empecé a aplicarle las inyecciones, y cuando lo hacía, él ya no se ponía pálido sino verde", relató el ex rehén de las FARC.
TRISTE FINAL
Sin poder contener los sollozos, Durán relató que el 15 de enero del 2006, como todas las noches, se despidió del comandante y se retiró al sitio de descanso. Pero al día siguiente Guevara no respondió a sus llamados. "Le pedí a los guerrilleros que le quitaran las cadenas, pero no quisieron. Al amanecer lo encontré muerto, con los ojos abiertos mirando hacia mi cama. Empecé a moverle los brazos y las piernas para que no se viera tan mal. También le acomodé la cara y le cerré los ojos, contó. No me dejaron enterrarlo".
Al conocer la historia, Emperatriz de Guevara se derrumbó. Dijo a la prensa que sabía que su hijo había sufrido, pero no me imaginaba semejante dolor y crueldad. Sin embargo, señaló que a pesar de todo ese sufrimiento, perdona a los guerrilleros que no le prestaron ayuda a su hijo, y les pide que liberen a todos los secuestrados. "Todo esto tiene que servir para algo, para que reflexionen y les devuelvan la libertad a todas las personas que tienen en su poder", dijo doña Emperatriz, quien volvió a pedir a las FARC que le devolvieran el cadáver de su hijo para poderle dar cristiana sepultura.
Hablaron ex rehenes estadounidenses"No se trata de un grupo revolucionario. Son terroristas", afirmó Marc Gonsalves en sus primeras declaraciones públicas tras su liberación ocurrida el miércoles pasado por el ejército colombiano, junto con otros catorce rehenes.
"Dicen que quieren igualdad. Dicen que quieren hacer de Colombia un mejor lugar. Pero todo eso es mentira. Es una fachada y se esconden detrás de ella", agregó Gonsalves.
"Y la usan para justificar su actividad criminal. Sus intereses descansan en el tráfico de drogas, la extorsión, el secuestro. Se niegan a reconocer los derechos humanos. Y rechazan la democracia", añadió.
Gonsalves, Thomas Howes y Keith Stansell fueron capturados por las FARC cuando se encontraban en una misión antidrogas del Departamento de Defensa en febrero del 2003 y su aeronave cayó en la selva.
Los tres estadounidenses volaron de Colombia a una base militar en Texas el mismo día en que fueron rescatados, donde recibieron controles médicos y se reencontraron con sus familiares.
EN PUNTOS
Declaraciones de Ingrid Betancourt
1. Ingrid Betancourt señaló ayer que no solo las FARC deben rectificar su conducta, sino también el presidente colombiano, Álvaro Uribe, y Colombia entera deben rectificar ciertas cosas y cambiar ese vocabulario radical, extremista y de odio.
2. La ex candidata presidencial anunció en una entrevista publicada ayer que acompañará desde París la marcha programada en Colombia para pedir la libertad de los cautivos, ya que teme un atentado en el país sudamericano.