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EDITORIAL

Deplorable intimidación contra la OCMA

Resulta inaudito y por demás descarado que el vocal superior Ángel Romero, además de pretender retornar al Poder Judicial gracias a un fallo irregular del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), entable una acción intimidatoria contra la jefa de la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA), Elcira Vásquez.

Aunque suene a cruel ironía, dicho magistrado aduce que ella le ha causado un tremendo daño económico y moral por separarlo de la presidencia de la Corte Superior de Lima, razón por la cual, según su afiebrada lógica jurídica, merece una indemnización de ¡un millón de dólares! Y ha recurrido a un centro de conciliación para luego seguir la causa ante un juzgado civil.

En principio, nada más absurdo y retorcido que tal pretensión. Aquí más bien hay que reconocer que la magistrada Vásquez ha actuado con toda energía, imparcialidad y pulcritud durante la investigación al controvertido letrado. La estratagema de Romero consistiría en la típica leguleyada de empapelar al contrario con la intención de intimidarlo y neutralizarlo, lo que es deplorable.

Y, en este caso pretende que la titular de la OCMA se inhiba de ver su caso para que él pueda afinar su infame retorno a la judicatura.

Estas absurdas situaciones, en un Poder Judicial que trata de levantar cabeza, simplemente son tan indignantes como intolerables. El vocal Romero no debe poner un pie, al menos como juez, en los tribunales. Su actuación en el caso del BCR fue tan escandalosa como irregular, pues emitió una resolución que contravenía una anterior al disponer el retorno de 32 ex trabajadores del BCR y un pago de 60 millones de soles por indemnización. Ello, pese a que dicho grupo ya había cobrado sus respectivos beneficios como parte de un plan de incentivos por renuncia.

El presidente del Poder Judicial, Francisco Távara, y la Sala Plena de la Corte Suprema deben asumir su responsabilidad. Si bien ya han dado señales positivas en esa dirección, tienen ahora el imperativo de recusar esta clase de acciones chatarras de las que hace gala Ángel Romero. Y, el reto central está en manos del Consejo Nacional de la Magistratura, que debe anular su torcido fallo que en junio pasado abrió las puertas al regreso de este magistrado. Solo así daremos por cerrado este oprobioso capítulo de la historia judicial y del vocal Romero.

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