ESTRENO. "Ese extraño animal"
Por Enrique Planas
Tropezando al caminar, un borrachín se apoya en un portal ajeno. Un perro guardián le ladra y, con su ebria sabiduría, el tipo empieza a filosofar sobre la grandeza del hombre, su sensibilidad y ternura, como si intentara convencer al animal. Lo curioso es que sus nobles cuentos son en realidad pantallas para ver el abuso, la traición o el amor interesado, el más deshonesto rostro de ese hombre que se intentaba redimir.
Los cuentos presentados en escena son todos adaptaciones del escritor ruso Antón Chejov (1860-1904). La obra es la propuesta del dramaturgo francés Gabriel Arout (1909-1982), que la directora Ruth Escudero lleva a escena en el teatro de la Alianza Francesa de Miraflores. Dedicada en los últimos años a llevar a escena a autores franceses, ella se confiesa fascinada por Gabriel Arout, o Aroutcheff, su apellido original.
Nacido en Rusia, Arout solo tenía 10 años cuando presenció el estallido de la revolución de 1919 y escapó con su familia a París, dentro del enorme éxodo de la burguesía rusa que abandonó el país cuando los soviets le arrebataron al zar su poder. Adoptando la nacionalidad francesa, estudió Literatura en La Sorbona y empezó a escribir en francés novelas y obras de teatro. Aunque provenía de una familia rica, al joven Arout le gustaba emplearse en trabajos modestos, como secretario, cargador o portero de edificio, ocupaciones que --según él-- lo alimentaban de experiencias para enriquecer su mundo imaginario. Igualmente alimenticias fueron las lecturas de sus paisanos Fedor Dostoievski (a quien tradujo al francés) y Antón Chejov, de quien tomó doce de sus mejores cuentos para construir una de sus más famosas piezas teatrales: "Ese extraño animal", estrenada en 1964. Para Escudero, lo que hace Arout con esos cuentos, con esos "pedacitos de la vida cotidiana", es convertir su característica nostalgia y amargura en ironía.
"Arout ha hecho lo suyo con esos cuentos: trabaja la dramaturgia y la ironía de las situaciones hasta llevarlas al extremo. Llegó al nervio de Chejov", señala. Y para ello, la directora teatral cuenta con actores tan reconocidos como Yvonne Frayssinet, Alberto Ísola, María Angélica Vega y Sergio Llusera, quienes interpretan cada uno a cuatro o cinco personajes. "Alberto (Ísola) tenía muchas ganas de trabajar con Yvonne Frayssinet y que yo los dirigiera", recuerda Escudero. "Leímos mucho hasta encontrar una obra que permitiera esa relación entre ambos y les diera la posibilidad de interpretar a muchos personajes para mostrar su capacidad de transformación como actores", explica.
"Mientras ensayábamos, pensaba cuánto le hubiera gustado a Chejov ver sus obras imaginadas de esta manera por Staninlavski, quien en su época siempre presentaba sus obras más célebres de una forma trágica, lenta, con pausas, con lo que conseguía hacer huir al público. Chejov siempre decía que sus obras no eran trágicas ni tristes, que se trataban, más bien, de alegres comedias. Creo que Arout sintió ese llamado de Chejov y logró encontrar esta felicidad", señala.
Para llevar a escena "Ese extraño animal", el elenco utilizó como texto clave una reflexión de este dramaturgo francés: "Tal vez la raíz de nuestra infelicidad está en la creencia de que somos los únicos herederos del Eterno, y por tanto superiores al resto de la creación. Si nos aceptáramos como parte de la naturaleza, vulnerables y presas del miedo primordial, sabríamos que se trata de desaprender todas las tonterías que nos han enseñado, de deshacernos de todo lo que no es sincero y simple". Escudero agrega: "Ese extraño animal somos nosotros. La posibilidad de ser uno, hombre y mujer en una relación de honestidad y entrega. Algo que no es fácil porque la sociedad nos impone muchos prejuicios y miedos".
Por cierto, aquel sencillo y fresco mensaje de la obra se plasma en una producción ambiciosa tanto en vestuario como en la dinámica escenografía, precisa la directora. Hay que verlo.