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¿Qué espacio político busca la CGTP?

Por: Juan Paredes Castro |

La Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) sale hoy en busca de un espacio político que hace mucho tiempo lo sabe perdido.

Es el espacio del descontento nacional con el gobierno y con la situación del país, que quisiera captar, pero que no está a su alcance, entre otras cosas porque no es el espacio amplio y monolítico que imagina, codo a codo con su plataforma de lucha sindical.

Ha quedado muy lejos en el recuerdo el espacio político antidictadura militar de fines de los años 70, que sí le fue favorable y que una década después el derrumbe de la Unión Soviética y la caída del muro de Berlín haría trizas, a nombre del fin de una Guerra Fría que cambió la historia del mundo y dejó a la CGTP sin el sostén ideológico y económico del Partido Comunista.

Cuando Alejandro Toledo salió el 2001 en pos de un espacio político, se encontró con el espacio del antifujimorismo que, con sus diferencias y matices, era el espacio de descontento nacional, amplio y monolítico del momento. En él se montó, como se monta un beduino en su camello. Y en él llegó a Palacio de Gobierno.

Hoy no hay un espacio de descontento nacional amplio y monolítico respecto del gobierno y de la situación general del país. El que existe es más bien un nicho de descontento heterogéneo, disperso y hasta contradictorio.

En efecto, hay antiapristas acérrimos que están de acuerdo con la actuación del gobierno. Hay apristas que no quieren mirarse en el espejo de Alan García ni en el de Jorge del Castillo. Fujimoristas que discrepan de los usos y estilos oficialistas y aplauden sus resultados económicos. Humalistas que dicen que acatarán el paro, pero que no comulgan con su convocatoria ni con sus convocantes. Gente que despotrica contra el gobierno porque la redistribución del crecimiento económico les suena a cuento. Y gente como la de las mypes que empieza a cosechar beneficios sociales que no conocía y que, por consiguiente, desea estar en la vereda de enfrente, no en la que hace esquina con la CGTP de Mario Huamán.

Es más: el espacio de descontento nacional descrito no se siente realmente representado por la CGTP ni tampoco por los partidos políticos. Las encuestas revelan que hasta Ollanta Humala ha perdido adherentes en este espacio.

¿Piensa la CGTP que es capaz de convocar un espacio político mayor que el que tradicionalmente lo ha acompañado y que, valgan verdades, nunca le ha servido ni siquiera para llevar al Congreso a un solo parlamentario?

La CGTP sabe finalmente que el espacio político que busca tiene que encontrarlo de otra manera. No al estilo de hace 30 años.

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