La escandalosa invasión del Santuario Histórico Bosque de Pomac de Lambayeque, que nuestro Diario ha denunciado, pone nuevamente sobre el tapete lo poco que valoramos la intangibilidad de nuestros espacios naturales.
Resulta inconcebible que se hayan talado decenas de hectáreas de algarrobos y zapotes, aduciendo que allí se desarrollarán cultivos de exportación, lo cual es solo un pretexto para la ilegal invasión de zonas intangibles, patrimonio de la nación.
¿Y qué otros recursos naturales, arqueológicos o históricos podrían ser arrasados en nombre de un supuesto desarrollo que solo beneficia los bolsillos de una gavilla de invasores?
Al Instituto Nacional de Cultura y a la justicia no debe temblarles la mano a la hora de sancionar a los traficantes de tierras que hicieron su agosto cuando sorprendieron a un grupo de campesinos, vendiéndoles nada menos que una parte del bosque de Pomac.
Ellos fueron engañados, pero hoy tampoco pueden reclamar propiedad sobre un santuario histórico que no les pertenece. Por ello, lo que corresponde, porque así lo manda la ley, es que sean desalojados de inmediato del área que ilegalmente ocupan.