"Tierra de lindas y hermosas mujeres... las caleñas son como las flores...", decía la primera estrofa de una canción de The Latin Brother's que hizo bailar a medio mundo en 1976.
Por esa época la salsa, que no es otra cosa que el nombre comercial para el son y otros ritmos cubanos hechos fuera de la isla, llegaba a tierras caleñas desde Nueva York y Puerto Rico. Y Cali, una tierra con gran influencia afroantillana, la asumió como propia.
Con la presencia del narcotráfico se dice que Cali llegó a tener hasta un centenar de orquestas de salsa. Pero esta ilícita actividad decayó y las agrupaciones salseras empezaron a desaparecer.
No obstante, la clave y el tumbao recobran viejos bríos en los pies de sus bailarines. En el 2005 una pareja de caleños campeonó en el World Salsa Federation. Ahora, más de 5.000 jóvenes aprenden a bailar salsa en escuelas especializadas.
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