SOBRE EL PARO NACIONAL DEL MIÉRCOLES 9
¿Cómo afectó a su negocio el paro de la CGTP?
El miércoles se notó mucho menos público que lo normal. A diario recibimos un promedio de 100 personas a la hora del almuerzo, pero ese día la afluencia se redujo a la mitad. Y ese bajón se sintió en todos los restaurantes de la cuadra.
¿Qué medidas piensa tomar si suceden otras huelgas?
No me queda otra que quejarme, pues en algunos paros anteriores incluso he tenido que pedir permiso a las autoridades de Lima para ingresar a mi local. Muchas veces también he reclamado a los regidores que pongan más seguridad en la cuadra. Así podríamos abrir hasta más allá de las 7 p.m. Luego de esa hora nuestros clientes prefieren visitar otros distritos más seguros.
¿Cuando abrió el local hace un año sabía que era una zona conflictiva?
Claro que sí. Pero mi socio Marcos Contreras y yo preferimos correr el riesgo. Como toda capital del mundo, Lima tiene que reflotar y tratar de atraer a la mayor cantidad de turistas posible. A eso apostamos nosotros.
(*) Darío Amaya. Dueño de El 10, restaurante del pasaje Nicolás de Rivera, cerca a la Plaza Mayor de Lima.