Por Luis Puiggrós Planas
El desgobierno es uno de los peores males que ataca a la sociedad en cualquiera de sus actividades, pues destruye los valores y principios, entre ellos el de autoridad, que al perderlos nos llevará al caos.
En el Perú estamos al límite. Todas las mentes sensatas están de acuerdo con la mejora macroeconómica y con los distintos tratados de libre comercio que los gobernantes de este bendito país han firmado o están por firmar, pero pueden peligrar, si no se ataca de raíz el desgobierno, que trae consigo la viveza criolla, 'Pepe el Vivo' o el que tiene esquina. Hay que nivelar para arriba, no para abajo. La falta de educación es evidente.
El deporte no puede estar ajeno a esta enfermedad que ataca a la sociedad peruana. Todavía están frescas las secuelas del escándalo del hotel El Golf que llevaron a cabo algunos seleccionados, mal llamados profesionales, antes del partido en Quito contra Ecuador, cuando otro igual remece el ambiente.
En la fiesta de despedida de Manco, algunos jugadores de Alianza Lima protagonizaron otro similar, dos días antes de un partido en la altura del Cusco contra el Cienciano. Si concurrió algún dirigente, tendrían menos autoridad. Los resultados están a la vista.
Una de las formas de educar es con el castigo. Los ingenuos dirigentes aliancistas, junto con su entrenador (dijo que tomaron 'bebidas espirituosas'), los han castigado a dormir entre dos sábanas, es decir irrisoriamente. Ya es hora de que alguien en el país dé señas de lo que es gobernar. La única manera de cambiar esta manifiesta indisciplina es con castigos ejemplares. Solo queda rescindir los contratos de los indisciplinados, enviando los castigos a la FIFA, a la CSF y a todas las federaciones, para que el mundo sepa de su falta de profesionalismo.
El IPD ha tomado posesión de la piscina del Estadio Nacional que administraba la FPN, porque según su presidente estaba descuidada y daba pena. Entonces el Gobierno debe de tomar el Estadio Nacional por completo. Basta mirar su exterior o ingresar a los lugares que ocupan algunas federaciones para darse cuenta. ¿Vieron por TV dónde entrenan Tristán y Doig, a pocos días de participar en los JJ.OO.?
Hay que cambiar todo en el deporte peruano, comenzando por la Ley 28036, pues su entorno y la falta de gobernabilidad nos han llevado a tocar fondo.
El Perú en general es un fino envoltorio, pero por dentro predomina el desgobierno, donde cada uno hace lo que le da la gana y nadie asume su responsabilidad.