Por Jaime Cordero C.
La formalización, ese concepto que en el fútbol peruano siempre ha sonado tan quimérico, parece que finalmente tendrá que llegar casi a la fuerza, por mandato FIFA. El pasado lunes, en una reunión a la que asistieron Manuel Burga y representantes de casi todos los clubes profesionales, la Federación Peruana de Fútbol (FPF) presentó su propuesta de reglamento para la concesión de licencias para los clubes, que debería entrar en vigencia el próximo año.
Se trata de una disposición de la FIFA que tiene por finalidad salvaguardar la credibilidad e integridad de las competiciones, mejorar el nivel de profesionalidad y promover la transparencia en la gestión. Cuando esté implementada, la licencia será condición indispensable para participar en torneos internacionales. La FIFA recomienda que cada federación imponga la licencia como obligatoria, como mínimo, a los clubes de Primera División. La FPF pretende extenderla incluso a la Segunda, aunque con plazos más largos y requisitos algo menores.
El tema es que obtener la licencia no será tan sencillo para muchos. "Como la mayor parte de los clubes profesionales, vamos a tener dificultades. Lo más seguro es que cuando se cumplan los plazos solicitemos prórrogas", adelantó el presidente del Sport Áncash, José Mallqui.
"No es un tema para ahora", aclara Álvaro Barco, gerente de la San Martín. "Lo más importante es que se exige infraestructura básica en lo relacionado a divisiones menores". Efectivamente, uno de los primeros requisitos que deben cumplir los clubes es contar con equipos de menores en al menos dos categorías. Para el 2010 deberán tener un plan de desarrollo de juveniles aprobado por la FPF.
Aunque en el papel todos los clubes cumplen actualmente con la obligación de presentar equipos a los campeonatos de menores de la ADFP, la mayoría de instituciones de provincia salva la situación mediante convenios con academias. Es el caso, por ejemplo, de Juan Aurich, que según su delegado, Fernando Vélez, tiene inferiores, pero se presenta al torneo con jugadores de una academia limeña. "Es mucho esfuerzo económico trasladar a los menores desde Chiclayo. Intentamos que nos den por válida la participación en un campeonato regional, pero nos dijeron que no", argumenta Vélez. Entre los más informales destaca Alianza Atlético, que no tiene divisiones inferiores y para salvar el expediente ante la ADFP recurre a los jugadores de la academia Tito Drago.
Incluso más difícil para los clubes será cumplir los requisitos de infraestructura, que incluyen sucesivas mejoras a los estadios y contar con instalaciones adecuadas para los entrenamientos. También, cosas tan elementales como una oficina con Internet, teléfono y fax, y otras más complejas, como la obligación de presentar balances financieros auditados a partir del 2010. Y, no tener deudas. ¿Podrán los clubes cumplir? Mallqui, con encomiable sinceridad ya adelantó la respuesta más probable.