ICA
Una sábana ensangrentada encontrada cerca del terreno donde fue hallado el cuerpo de la niña Sandra Carbajal Herrera (6) permitió a los peritos de la policía tejer una nueva hipótesis para dar con su asesino. Al parecer, los 11 cortes que presenta en distintas partes del cuerpo y uno a la altura del cuello fueron infligidos en un lugar distinto a aquel donde fue localizado el cadáver.
La policía sospecha del padre de la menor, Jaime Figueroa Concepción, quien siempre había negado su paternidad. También se sospecha de un desconocido que merodeaba el barrio donde ella vivía, y cuyo identikit fue elaborado en base a las versiones de algunos vecinos que vieron al sujeto horas antes de la desaparición de la menor. Los peritos también manejan la hipótesis de una cruel venganza de otra familia que mantendría un litigio de tierras con la familia de la niña.
Mientras los miembros de la División de Investigación Criminal continúan con las indagaciones, ayer por la tarde se realizó el entierro de la menor en el cementerio general de Chincha. Una multitud --que no cesaba de exigir a las autoridades la localización del asesino-- participó en la misa de cuerpo presente que se llevó a cabo en la plaza de armas de Chincha y en la despedida de sus compañeros del colegio María Reiche. Ante la falta de recursos de su familia, la Beneficencia Pública donó el ataúd y el nicho.