MÚSICA, JUEGOS, DEPORTE Y CHARLAS REFRESCAN LOS DÍAS DE CÁRCEL
Por Luis Silva Nole
'Antorcha' no es su alias, es su 'chapa', aclaran sus amigos de presidio. Le dicen así desde que cierta vez se paseó orgulloso con la llama olímpica en la inauguración de unos juegos deportivos dentro del penal de Lurigancho. 'Antorcha' tiene hoy 79 años y no se apaga. Pocos dentro de la cárcel lo llaman con el nombre que figura en la lista oficial de internos que maneja el Instituto Nacional Penitenciario (INPE): Alberto Mendoza Arias, condenado a 15 años por tráfico ilícito de drogas.
Una gorra a lo Baretta que le disimula la calvicie y un bigote cano y prominente son sus señas particulares. La vitalidad y la jovialidad que siempre luce, a pesar de los nueve años que lleva preso, son sus principales características.
Está en todas. Es uno de los personajes más populares dentro del universo esquinado por torreones de vigilancia, y un líder indiscutible del programa del adulto mayor del penal de Lurigancho.
No le tiembla la mano para tomar el micrófono a la hora del karaoke y leer, sin lentes, las pequeñas letras que aparecen en la pantalla, en la parte más alta del amplio salón en el que funciona el Programa del Adulto Mayor, bien arriba, como para que nadie pueda bajar el televisor y llevárselo sin permiso.
Alberto adora cantar, una de las actividades del programa con más seguidores entre los 143 presos de la tercera edad que habitan en el penal (la población total es 10.355 internos). Un valsecito criollo o una salsa, igual le da. La cosa es pasarla bien y olvidarse un poco de la pena que producen los barrotes.
Pero a 'Antorcha' más le gusta hacer deporte. Su raqueta de tenis es uno de los tesoros más preciados que guarda en su celda y con voz de mando ordena los movimientos del tai chi, los que realiza con extremo ahínco. Tiene la agilidad de un gato para saltar la soga, asegura que corre los 100 metros en 18 segundos y no lo asusta servir de 'sparring' en las prácticas de artes marciales.
Durante la semana puede hacer todo eso y también jugar ajedrez, damas, sapo o cartas, cocinar o escuchar las charlas psicológicas y de asistencia social que ayudan a él y a sus viejos amigos a sobrellevar de la mejor manera su condición de presos, y a enmendar el camino para, en su momento, ser readmitidos en la sociedad. Solo tiene que escoger lo que más le provoque del cronograma semanal del programa.
"Estoy arrepentido de lo que hice. Ahora solo me dedico al programa, del cual soy fundador. Me encanta la vida y quiero estar en forma para cuando salga, porque confío en que saldré", dice Alberto, el hombre que a diario, cual director de coro, dirige a sus compañeros en el canto del "Himno del interno adulto mayor", compuesto por Ricardo Capuñay Rodríguez, un abuelo que integró el programa y que murió hace un par de años, tras salir del penal.
PROCESO DE CAMBIO
Hasta el momento son 19 los internos adultos mayores que han pasado por el programa y que han fallecido, dentro o fuera de Lurigancho. Pero ese dato no derrumba el ánimo de esta legión añeja que se reúne a diario y cuyos miembros almuerzan los fines de semana con sus familiares en el salón, un privilegio que otorga la edad, explica Carlos Saavedra Reátegui, de 70 años, presidente del programa y licenciado en administración. Él, al igual que 'Antorcha', cayó por tráfico de drogas y lleva preso nueve años.
"Estamos en un proceso de cambio porque queremos pasar nuestros últimos días con la familia", dice Carlos con voz quebrada tras entonar un bolero en el karaoke.
La idea de agrupar a la población penal adulta mayor en Lurigancho nació hace seis años, primero como club. Luego, en el 2005, mediante resolución, el INPE reconoció la agrupación, pero ya como programa, refiere Juan Castillo Guerra, jefe del Órgano Técnico de Tratamiento del referido penal.
"Los adultos mayores pasan las noches en sus respectivos pabellones, pero durante día se juntan en el salón. El programa también sirve de motor anímico para que muchos convictos adultos mayores se dediquen a realizar trabajos de bisutería y pintura, así como diseños en yute", señala Castillo Guerra.
En tanto, la subdirectora del penal, Raquel Alvarado Beltrán, refiere que "el programa está integrado en su mayoría por personas condenadas o procesadas por violación".
"En los talleres les inculcamos valores que les servirán para su reinserción en la sociedad. Les damos un tratamiento especial porque, por su edad, su nivel de atención no es total. Ponemos énfasis en las actividades educativas y recreativas. Sin embargo, para quienes han cometido delitos contra la libertad sexual el tratamiento es más específico, a fin de que controlen esos impulsos que los han llevado a estar tras las rejas", explica la psicóloga Nelly Aquino Guardales.
PEDIDOS DE INDULTO
Estamos en julio y el presidente del programa, Carlos Saavedra, aprovecha la presencia de El Comercio para pedir donativos a empresas o entidades en beneficio del programa. Pero lo que todos solicitaron es que el Ejecutivo dé luz verde a indultos humanitarios por edad para estas Fiestas Patrias, las que 'Antorcha' y compañía tratarán de pasar lo más agradable posible, hasta donde el encierro se los permita. Un valsecito o una salsa, lo mismo da. La idea es callar a la pena que va por dentro.