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POR FIN DESCANSAN EN PAZ

Restos de víctimas de La Cantuta fueron sepultados en El Ángel

Descoordinación administrativa retrasó más de una hora la ceremonia fúnebre

Familiares y amigos de los nueve alumnos y un profesor de la Universidad Enrique Guzmán y Valle La Cantuta que fueron asesinados hace 16 años por el grupo Colina se reunieron ayer por la mañana para dar el último adiós a sus seres queridos.

Tras haber sido velados en la iglesia La Recoleta de la plaza Francia, en el Centro de Lima, los seis pequeños ataúdes con los restos de los asesinados fueron llevados al cementerio El Ángel, donde debía realizarse el entierro, que por falta de coordinación tuvo una demora que indignó a los presentes.

El problema fue resuelto por sus propios familiares, quienes coordinaron con la Beneficencia de Lima y , para acelerar el proceso, firmaron un acta en la que se comprometieron a oficializar el día de mañana el sepelio y la entrega de los partes judiciales.

A pesar del contratiempo, la ceremonia no dejó de ser emotiva. A las 11 de la mañana entraron al cementerio los féretros acompañados por unas 200 personas, muchas de las cuales llevaban flores en las manos. Hubo también una banda musical universitaria y un estandarte con las fotografías de cada uno de los nueve estudiantes y el profesor asesinados la noche del 18 de julio de 1992.

Como ya se había informado, fueron colocados en cuatro ataúdes los restos de Luis Ortiz, Bertila Lozano Torres, Dora Oyague Fierro y Felipe Flores Chipana. Los restos de las otras seis víctimas fueron puestos en dos féretros.

Los ataúdes fueron enterrados en un mausoleo frente al pabellón San Estanislao. En este punto también se encuentra una lápida recordatoria alrededor de la cual la pequeña multitud entonó canciones y discursos en honor a los fallecidos.

El momento difícil se presentó cuando los familiares se dieron cuenta de que no contaban con la autorización necesaria, que debió emitir el Ministerio de Justicia, para proceder con la sepultura.

"A nosotros no nos correspondía tramitar ese permiso. Es una falta de respeto a la memoria de nuestros seres queridos", expresó Gisela Ortiz, hermana de Luis Ortiz. Por su parte, Antonio Copari, representante de la Beneficencia de Lima en el cementerio El Ángel, explicó que todo se había tratado de una descoordinación y que en ese momento (12:10 p.m.) el director general del cementerio estaba firmando una autorización.

Finalmente, se llevó a cabo el entierro, entre llantos y cantos que continuaron aun cuando la ceremonia fúnebre había terminado.

PRECISIONES
4La ministra de Justicia, Rosario Fernández, ofreció disculpas a los deudos por los problemas ocurridos ayer en el cementerio El Ángel.
4Sobre este incidente, la ministra aseguró que hubo "cuestionamientos burocráticos" exigidos por un funcionario de la Beneficencia de Lima, que se oponía al entierro.
4Fernández agregó que el Ministerio de Justicia cumplió con entregar a los deudos los ataúdes, las carrozas y la capilla ardiente.

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