Por Rocío La Rosa Vásquez
No tenía un doctorado en Economía ni era matemático o ingeniero, por el contrario, siguió estudios eclesiásticos y de humanidades. Se graduó como médico, escribió para el "Mercurio Peruano" y leía griego y latín. Ese es, a grandes rasgos, el perfil del primer ministro de Economía que tuvimos en el Perú: el sabio Hipólito Unanue.
El encargo se lo dio el general José de San Martín en 1821 para que encamine la administración del Estado, tras la destrucción que dejó la ocupación española.
Unanue se preocupó, a sus 66 años, en reducir el número de empleados del Estado y en crear un banco auxiliar de papel moneda. Dictó el primer reglamento de comercio y nombró personal de Aduanas. Justo esta semana se celebró 175 años de su muerte.
Y contrariamente a lo que uno puede pensar, en la administración pública de entonces no hubo prejuicios por la edad. Por eso, si usted creía que el ex presidente Alejandro Toledo nombró al ministro de Economía más joven de la historia, se equivocó. Lo hizo José Balta en 1859. Es decir, no fue Fernando Zavala a sus 34 años, sino Nicolás de Piérola (antes de ser presidente), a sus 30.
Piérola tuvo que hacerle frente a la crisis que generó la disminución de la venta de guano a Europa. Lo hizo dándole el monopolio a la Casa Dreyfus de París, decisión que para un sector importante de la época fue contraria a los intereses nacionales.
Pero a nuestros titulares de Economía o Hacienda no solo los recordaremos por su edad o currículo sino también por su pensamiento, sus logros y en otros casos por sus 'célebres' frases.
ENTONCES, HÁGALO USTED
Hace poco en una entrevista radial le preguntaron al secretario de la CGTP, Mario Huamán, qué pasaría si se convierte en el Pedro Beltrán de esta época. El periodista Raúl Vargas le recordó a Huamán cómo el presidente Manuel Prado le dio el despacho de Economía al periodista, político y economista Beltrán, quien desde las páginas de su diario "La Prensa" fue uno de sus más duros críticos.
Este graduado de la London School of Economics le cuestionaba haber agotado las reservas internacionales y aumentado la deuda pública. Una vez en el cargo Beltrán puso en marcha una política liberal que dio buenos resultados. Logró estabilizar la economía en solo nueve meses.
No fue el único ministro que salió de las canteras del periodismo. También tuvimos a Manuel Ulloa, propietario y director de "Expreso" y "Extra". Él se hizo cargo del Ministerio de Economía y Finanzas en los dos gobiernos de Fernando Belaunde. Le dio impulso al flamante Banco de la Nación, pero su reforma tributaria se vio interrumpida por el golpe militar de Juan Velasco, en 1968.
Pero quien más veces ha estado al frente del MEF ha sido Javier Silva Ruete y en momentos muy diferentes. Se estrenó durante el gobierno de facto de Francisco Morales Bermúdez. Un año después ejecutó un agresivo programa de reducción de personal del Estado. El incentivo era un año de sueldo a cambio de renuncias voluntarias.
Veintidós años después fue convocado por Valentín Paniagua para heredar la cartera de manos de Carlos Boloña. Dos años después fue nuevamente convocado por Alejandro Toledo.
LOS INOLVIDABLES
Cómo olvidar a César Vásquez Bazán en la recta final y más nefasta de la primera gestión de Alan García; y a Juan Carlos Hurtado Miller, en el primer gobierno de Alberto Fujimori.
Hay quienes dicen que Vásquez Bazán nunca le perdonó a García que no le diera la oportunidad desde el principio. Quizás algo de verdad haya en eso. Hoy, a la distancia y desde su blog no hace otra cosa que despotricar del actual Gobierno y del presidente Alan García, de quien dice que su posición frente al último paro de la CGTP es síntoma "de la enfermedad maníaco-depresiva que padece".
Con él, la inflación llegó a la histórica cifra de 2'000.000%. Como si esto fuera poco, se gastó las magras reservas internacionales para reactivar en algo la economía. El resultado fue desastroso.
Con la moral por los suelos, los peruanos tuvimos que escuchar semanas después a un inmisericorde Hurtado Miller.
"Que Dios nos ayude" dijo por la televisión, rematando así el sorpresivo 'fujishock'. El pan francés subía de 9 mil a 25 mil intis y el kilo de azúcar de 150 mil a 300 mil intis. Y así la leche, el arroz, el aceite, las menestras. Muchas vidas cambiaron frente al televisor.
Su máster en Harvard no impidió que sea cambiado por el liberal Carlos Boloña, a quien Fujimori tenía bajo la manga desde antes de asumir el Gobierno. Boloña era el primer peruano que había obtenido un doctorado en Economía de la prestigiosa Oxford.
Con él llegaron las privatizaciones y fue pieza clave para superar la crisis en la que nos dejó el Apra. Al año siguiente y tras el golpe del 5 de abril decía: "¡Ya podemos deshacernos de la estabilidad laboral!". Lo contó años después a "Caretas" el cuestionado ex canciller Augusto Blacker.
Meses después, Boloña renunció, pero Fujimori lo volvió a llamar el 2000. No hubo tercera vez y acabó hundiéndose con el Gobierno. Ha sido procesado por delito de peculado.
LOS TRES ÚLTIMOS
El joven Fernando Zavala había sido la mano derecha de los ministros Kuczynski, Silva Ruete y Quijandría .
La apertura comercial para promover nuestras exportaciones fue uno de su logros. Antes de irse le dijo a este Diario que "todavía nos falta lograr que el beneficio del crecimiento llegue a todos".
Este reclamo también tocó las puertas del renunciante Luis Carranza, quien asumió el cargo sin haber cumplido los 40 años y hoy se va por razones personales. Se le ha reconocido un prudente manejo de las cuentas fiscales y su énfasis en elevar la inversión pública.
En el edificio del jirón Junín se queda Luis Valdivieso, un ex funcionario del Fondo Monetario Internacional que ha colaborado con muchas reformas económicas, incluidas las de Boloña.
Aún no termina de acomodarse el fajín y ya recibió los primeros reclamos al interior del Gabinete. En este portafolio jamás habrá tregua ni aprobación alta en las encuestas.
SEPA MÁSRepitió el plato
El sociólogo Fernando Henrique Cardoso fue ministro del presidente Itamar Franco en Brasil. Creó el Plan del Real para sustituir la moneda y contener la enorme inflación. Eso le valió para ser presidente dos veces. Lo sucedió Inácio Lula.
Intento fallido
En el 2000 Carlos Boloña fue candidato presidencial del movimiento fujimorista Vamos Vecino. Parte de su campaña fue dormir en los asentamientos humanos.