Con un discurso en el que enfatizó la necesidad de un crecimiento responsable que genere empleo y promueva la inclusión de los más pobres, el presidente Alan García inició ayer su tercer año de Gobierno e invocó a lo que él llamó la reforma del alma. "Ni lo material ni lo legal son suficientes, nos falta todavía una reforma del alma que solo cada peruano puede impulsar desde su hogar", dijo el mandatario.
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