Por Luis Davelouis Lengua
Una plaza bursátil tan pequeña y poco profunda como la Bolsa de Valores de Lima (BVL) está sujeta a sufrir igual destino que sus pares más grandes de la región. La razón es simple: existen correlaciones y proporciones de inversión en todas las bolsas del mundo y, por ello, terminan siendo los inversionistas más grandes, es decir, fondos de pensiones, fondos mutuos y de inversión estadounidenses, europeos y asiáticos (y, para el caso de la BVL, peruanos), los que terminan por decidir lo que pasa con la bolsa local.
Aquellos tienen sus inversiones repartidas en todo el mundo e incluso crean subfondos regionales --o especializados-- relativamente independientes para, justamente, mitigar el efecto descrito de correlación en la medida de lo posible. Si algunos de estos fondos se ven obligados a vender posiciones importantes, el efecto se repetirá en otras regiones.
Por poner un ejemplo: digamos que el fondo europeo A debe tener por política sus inversiones repartidas en tres regiones de mercados emergentes: Europa Oriental, Asia y América Latina con pesos relativos de 50%, 35% y 15%, respectivamente. Pues bien, si las bolsas europeas cayeran por el alza del petróleo, el consiguiente incremento de los costos de producción y la reducción de los márgenes operativos de las empresas que operan en esos países, el fondo A se vería en la obligación de vender parte de sus posiciones en Europa Oriental. Ello elevaría súbitamente el peso relativo de las otras plazas por lo que, para mantener los pesos originales, se verá en la obligación de vender posiciones en las otras dos plazas.
BOLSA LOCAL
En países como el Perú, rara vez sucede esto porque no hay espacio para que ocurra: cualquier movimiento importante de acciones en uno y otro sentido generaría un impacto muy grande en las cotizaciones y no hay garantía de poder reducir las posiciones en plazos prudentes por falta de liquidez.
Ello no significa que el efecto no se produzca. De hecho, se produce porque la mayoría de inversionistas locales conoce lo que acabamos de describir y se adelanta a lo que probablemente ocurriría si el Perú fuera una plaza más líquida. Los bajos montos negociados con los que la bolsa ha caído en los últimos días son una demostración de ello: no hay volúmenes grandes negociados y aun así las fluctuaciones son altas. En el año, el índice general de la BVL ha perdido 23,81%; de eso, más de 11% fue en los últimos diez días. El efecto de los precios de los commodities también es determinante: la Bolsa de Lima es primordialmente minera.
SÍ HAY VALOR
Diversos analistas de las AFP, de las principales sociedades agentes de bolsa y de los fondos mutuos opinan que sí hay valor en las acciones de la BVL, más allá de la coyuntura internacional y del inestable precio del zinc.
Para los cuatro gerentes de inversión de las AFP peruanas, Eduardo Herrera (Profuturo), Gonzalo de las Casas (Integra), Gonzalo Camargo (Horizonte) y Alejandro Pérez Reyes (Prima), los fundamentos económicos del Perú son evidentemente alentadores, sobre todo para las empresas relacionadas al consumo y la demanda interna, así como a la construcción que, se espera, siga liderando los índices de crecimiento de la economía.
Además, el recientemente adquirido grado de inversión por parte de Standard & Poor's viabilizará inversiones que antes no podían venir, generando mayores ingresos de liquidez, trabajo y demanda. Casi un círculo virtuoso. Pero incluso para acciones de empresas mineras. En un reciente reporte, Credi-bolsa SAB calculó que el precio objetivo (el que debería tener) de la acción común tipo B de Atacocha (S/.4,30) estaba 68% por encima de su precio de cierre al 18 de julio.
Por ello, algunos especialistas piensan que podría ser un buen momento para empezar a diseñar un portafolio personal de inversiones escogiendo cuidadosamente las acciones que integrarán ese fondo. Sin embargo, como señala De las Casas, cualquier decisión de inversión deberá tener en cuenta la volatilidad que seguirá caracterizando al mercado y que es una decisión de largo plazo.